Seamos parte del proyecto de Dios y formemos una comunidad de amor.
Domingo 15 de marzo de 2026
Evangelio según san Juan (Jn 9,1-41).
Hoy vemos cómo tanto hombres como mujeres hemos ido heredando culpas, culpas impuestas, sobre todo las mujeres, desde que Eva «peco».
Jesús no habla de pecado, sino de la oportunidad de mostrar la gloria de Dios a través de un hombre ciego, que a pesar de su ceguera ve más que aquellos que dicen ver. El temor que sentimos de ser expulsados de nuestros lugares de confort, muchas veces nos hace ser ciegos al dolor o a la necesidad de los demás, así como los padres del ciego. No defendemos al que está siendo acusado por temor a represarías. El temor muchas veces nos paraliza y no nos deja actuar; pueden pasar años de silencio, pero llega un momento en que solo un gesto, una mano amiga nos permite ver, avanzar para atrevernos a preguntar: ¿tú también quieres ser su discípulo?
El temor que sentimos de ser expulsados de nuestros lugares de confort, muchas veces nos hace ser ciegos al dolor o a la necesidad de los demás.
Como mujeres hemos ido heredando pecados, durante siglos. Si nuestros cuerpos o nuestras acciones no son de total conveniencia para las jerarquías, sean estas eclesiales, sociales o políticas, somos expulsadas, marginadas, juzgadas como pecadoras, pero, así como el ciego es expulsado, Jesús sale a su encuentro y le regala la vista, lo hace discípulo, le da dignidad. Así también lo hace con las mujeres: él busca a quien toco su manto, en la mujer hemorroisa, o sale al encuentro de María Magdalena, o despide a la mujer pecadora con un simple: «vete y no peques más», sin reproches, sin expulsiones. De esa forma hoy también sale a nuestro encuentro con aquel espíritu, la Ruah, que insufla vida al barro de la creación, al ciego le da vida también con barro, impregnándose él con ese barro, haciéndose uno con nosotras/os en lo cotidiano de nuestras vidas. Nos invita a ser parte de su discipulado, a ver con los ojos del corazón, a no temer preguntarnos si queremos ser parte del proyecto de Dios y formar una comunidad de amor.
Fuente: Mujeres Iglesia Chile / Imagen: Pexels.