El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente advierte de que las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero se mantuvieron en niveles récord en 2025. Guterres afirma que los planes climáticos y las políticas actuales «son peligrosamente insuficientes», pero esto «no significa que debamos tirar la toalla».
La Tierra se encamina hacia un calentamiento de 2,6°C para 2100, incluso si los gobiernos cumplen los compromisos climáticos asumidos. A menos de tres semanas de la COP31, que se celebrará en Antalya (Turquía) del 9 al 20 de noviembre, la advertencia procede del informe anual del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) sobre la brecha entre las emisiones y los objetivos climáticos, publicado el martes. Según el documento, además, las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero se mantuvieron en niveles récord en 2025.
«Los planes climáticos nacionales y las políticas actuales son peligrosamente insuficientes», declaró el secretario general de la ONU, António Guterres. El mundo, añadió, está «peligrosamente lejos del objetivo» y «ya no puede evitar superar el límite de 1,5°C», fijado por el Acuerdo de París de 2015. «Las consecuencias ya son devastadoras», pero esto «no significa que debamos tirar la toalla»: el mundo dispone de «las herramientas necesarias para cambiar de rumbo» y alejarse del «abismo», aseguró.
Según el reporte, las temperaturas globales superarían en 2,6°C los niveles preindustriales a finales de siglo. Se trata de previsiones más pesimistas que las del año pasado, cuando se estimaba un calentamiento de entre 2°C y 2,5°C. Entre los factores que explican este empeoramiento figuran la retirada de Estados Unidos —el segundo mayor emisor de gases contaminantes del mundo, después de China y por delante de India— del Acuerdo de París, así como la revisión de las estimaciones sobre las emisiones históricas.
Según el reporte, las temperaturas globales superarían en 2,6°C los niveles preindustriales a finales de siglo.
Entre los seis principales emisores de gases de efecto invernadero, los datos preliminares de 2025 apuntan a un aumento de las emisiones en Estados Unidos, Indonesia y China, frente a una disminución en India, Rusia y la Unión Europea.
Si se tienen en cuenta únicamente las políticas actuales, sin incorporar nuevas medidas, el calentamiento global podría alcanzar incluso los 2,8°C en 2100, casi el doble del nivel actual.
En este contexto, la posibilidad de mantener el calentamiento global por debajo de 1,5°C «se ha desvanecido», sentencia el estudio, que atribuye este retroceso a «décadas de acción climática insuficiente».
Los científicos advierten que cada fracción de grado por encima de 1,5°C aumenta la frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos y la probabilidad de que se produzcan cambios irreversibles en el planeta, desde la degradación de los arrecifes de coral hasta el deshielo del permafrost.
El informe también contempla un escenario más favorable, en el que el calentamiento global alcanzaría un máximo de entre 1,7°C y 1,8°C, para después volver a situarse por debajo de 1,5°C en 2100. Para lograrlo, las emisiones mundiales deberían reducirse un 18% antes de 2030, un 45% antes de 2035 y un 69% antes de 2040.
«Ha llegado el momento decisivo», declaró Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA. Por ello, los países deberán «ampliar» los avances ya conseguidos —la capacidad mundial de energías renovables ha crecido a un ritmo tres veces superior al previsto y la implantación de la energía solar fotovoltaica se ha multiplicado por siete—y «acelerar significativamente el ritmo», explicó Anne Olhoff, una de las autoras del reporte.
Sin embargo, persisten algunos obstáculos, señaló Olhoff, especialmente en lo relativo al abandono progresivo de los combustibles fósiles, un ámbito en el que «no observamos avances a la altura de las necesidades», y a la deforestación.
Fuente: www.vaticannews.va/es / Imagen: Pexels.