La situación en Líbano es feísima

Declaración del arzobispo católico de Alepo en ocasión de la Jornada por Líbano. El Sumo Pontífice expresó su deseo de hacer un viaje al Líbano a principios del año 2022.

Ana Paula Morales

02 julio, 2021, 9:30 am
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El 25 de junio de 2021 el Papa Francisco convocó una Jornada de oración por la paz en Líbano. Esa jornada se tuvo por la mañana del 1 de julio de 2021 para reavivar la fe y la esperanza en una tierra agobiada por la crisis económica, social y política. La sede de la oración fue la Basílica de San Pedro en el Vaticano. El Sumo Pontífice expresó su deseo de hacer un viaje al Líbano a principios del año 2022.

La Jornada de oración de este 2021 enlaza en la historia con el Sínodo especial para el Líbano convocado por Juan Pablo II en el año 1995 tras el cual, en mayo de 1997, se publicó la exhortación apostólica “Una esperanza para el Líbano”. Se suma también al recorrido histórico el hecho de que el Papa Benedicto XVI decidiera firmar y entregar un Documento tras el Sínodo Especial para Medio Oriente en septiembre de 2012 en Líbano.

A continuación, presentamos una declaración realizada por Monseñor Denys Antoine Chadha, Arzobispo Sirio Católico de Alepo, en la República Árabe de Siria. Mons. Chadha respondió a Zenit News Agency sobre la paz entre Líbano y Siria y sobre cómo fomentar la paz entre Iglesias.

“La situación en Líbano es feísima. La gente está mendigando la luz, el gas y todo eso. La jornada por la paz en el Líbano se tuvo con el Santo Padre este primero de julio y, por cierto, coincidió con el aniversario 48 de mi ordenación sacerdotal (que fue el primero de julio de 1973). La situación entre Siria y el Líbano es que entre ambos países no hay ningún conflicto, pero siempre hay críticas acerca de que la situación de Siria está influyendo mucho sobre la vida del Líbano y viceversa. Los bancos del Líbano están todos cerrados, todos los depositantes no pueden sacar dinero, por eso hay muchos problemas con la gente que no tiene con qué vivir y, además, la inflación es enorme.

Hay una influencia de Estados Unidos en el Medio Oriente, en Siria y Líbano, en especial, por la cuestión de los impuestos o por el tema de la corrupción. Esa presión que se da sobre el Medio Oriente influye mucho en la vida de las personas: los libaneses están pasando momentos difíciles, los sirios igual. No tenemos cómo decir que estamos viviendo bien. Lamentablemente hay falta de electricidad, falta de gasolina, de gas, de combustible.

Las penas y las sanciones que puso Estados Unidos a Siria y Líbano es lo que está creando problemas en esa parte del Medio Oriente. Pedimos a Dios que ese país quite esas sanciones para que la gente se sienta más feliz y tranquila.

La Iglesia católica, por otra parte, está dando el máximo apoyo a nuestra gente en Siria y Líbano. Sin esas ayudas los cristianos del Medio Oriente no podrían seguir viviendo. Lamentablemente, hubo mucha pobreza en nuestro país. Entonces la Iglesia está colaborando mucho con obras de caridad en la vida de las personas necesitadas, de lo contrario, el cristianismo desaparecería en el Medio Oriente.

Por otro lado, hay mucha gente que se prepara para salir del país. Muchas familias quieren emigrar, porque aquí no hay más vida. Nosotros estamos viviendo momentos muy difíciles con la situación actual de la pobreza, con el no poder cubrir todas las necesidades básicas.

Esta presión que está sufriendo el pueblo libanés esperamos que encuentre un poco más de luz y consuelo por la oración que el Santo Padre ha hecho en esta jornada por Líbano y con la reunión de todos los patriarcas y de todos los jefes espirituales del Líbano. Que esa oración sea para bien del Medio Oriente y de todos sus pueblos.

Pedimos a los lectores que recen para que cesen las sanciones que Estados Unidos nos puso. Eso es una intención muy especial. Otra intención es que la Iglesia siga resistiendo las dificultades que estamos viviendo aquí en Siria y en Líbano de forma que podamos seguir viviendo como seres humanos dignos y respetados.

Finalmente, pido rezar por mí, en acción de gracias por mis 48 años de vida sacerdotal”.

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Fuente: https://es.zenit.org

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