Libres para sanar

Las cicatrices nos recuerdan el paso del tiempo y los dolores del alma, pero también nos insisten en que hay mucha vida más allá del dolor, que es lo importante.

Hay una escena en el libro de El Camino, de Miguel Delibes, donde los protagonistas discuten sobre el sabor de las cicatrices, especulando como niños —o como grandes filósofos— el sentido de ellas. Y es que cada uno de nosotros va acumulando cicatrices en nuestra historia. Pequeñas muescas en el revólver que hablan de la dureza de la vida o llagas en el corazón causadas por algún gesto desconsiderado, una palabra inoportuna o más de un desencuentro.

Sin embargo, es fácil que las heridas nos lleguen a paralizar, los psicólogos bien lo saben. Está claro que forman parte de la historia, y que nos condicionan, pero debemos ser suficientemente libres para no dejarnos llevar por ellas y no convertirlas en un absoluto capaz de justificarnos todo. Nuestra sociedad nos invita a reconocer nuestras heridas —que es algo bueno—, pero también a quedarnos en ellas con cierto papel de víctima —ojo, que para algunos se puede convertir en un negocio, sobre todo en política—, y este planteamiento, a la larga, no tiene mucho recorrido. Como ocurre a veces con peregrinos del Camino de Santiago, que se obsesionan tanto con su propio dolor que ya no pueden caminar. Son importantes, pero no pueden ser lo más importante.

Nuestra sociedad nos invita a reconocer nuestras heridas —que es algo bueno—, pero también a quedarnos en ellas con cierto papel de víctima.

Jesús, cuando resucita, lo hace con cicatrices. Nosotros no tenemos que eludir las cruces, que llegan, sino aceptar las heridas y hacer todo lo posible para que cicatricen, aunque a veces nos duelan con el cambio de tiempo. De esta forma seremos libres para seguir adelante, de lo contrario estaremos lamiéndonos las heridas, y no avanzaremos nunca. Porque las cicatrices nos recuerdan el paso del tiempo y los dolores del alma, pero también nos insisten en que hay mucha vida más allá del dolor, que es lo importante.


Fuente: https://pastoralsj.org / Imagen: Pexels.

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