Más misericordia y menos sacrificios quiero

No deshumanizarnos, cumplir con el plan de Dios… Ser promotoras/es de la verdad, de la dignidad del trabajo, de la justicia social y de la paz.

Domingo 14 de junio de 2026
Mt. 9, 36.

Al contemplar aquel gran gentío, Jesús sintió compasión, porque estaban decaídos y desanimados, como ovejas sin pastor.

Mt.10, 8: Sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos y echen a los demonios. Ustedes lo recibieron sin pagar, denlo sin cobrar.

Llama poderosamente la atención la compasión de Jesús y el desánimo de los discípulos.

Su Madre, en tanto, se hace esclava de la libertad, cuando proclama el Magnificat: «He aquí a la esclava del Señor». Lo dice con una fuerza y humildad que nos deja descolocadas/os. María, sanadora por esencia, nos deja el ejemplo a seguir, y las generaciones que le suceden son capaces de seguir sanando; con la palabra, con la caricia, con los medicamentos naturales, con una fe que logra los objetivos que se propone.

Son las que visitan a los leprosos, y las/os llenan de palabras de consuelo, de alguna golosina o de una bufanda.

Son las que bajan a los márgenes del río a recoger los cadáveres de las/os asesinadas/os, para reclamar justicia y para darles misericordiosa sepultura.

Son mujeres que tomaron una opción por las/os pobres, por los/las desvalidas/os, por las/os perseguidas/os.

Se convierten en las misericordiosas y en las pastoras de las/os que caminan sin rumbo, sin cobrar lo que se les dio por gracia.

Las que, en tiempos de persecución, bordaron arpilleras, bordando sus miedos y dolores.

Y sumemos a las que, en tiempos de pandemia, hicieron ollas comunes, para que a nadie le faltara el alimento.

Porque desde pequeñas dibujamos nuestros sentimientos… Sin saber escribir, pero dibujando un corazón para decir «te amo».

Por último, es necesario citar al papa León XIV, en su encíclica Magnifica Humanitas, en la que se refiere a la inteligencia artificial. Dice allí: «El ser humano no florece a pesar del límite, sino a través del límite», y nos urge a construir una civilización del Amor, remitiéndonos a la cita bíblica: «Jesús sintió compasión» (es decir, Amor).

Desde pequeñas dibujamos nuestros sentimientos… Sin saber escribir, pero dibujando un corazón para decir «te amo».

El Papa nos invita a no deshumanizarnos, a cumplir con el plan de Dios, desde que nos creó, promoviendo la verdad, la dignidad del trabajo, la justicia social y la paz.


Fuente: Mujeres Iglesia Chile / Imagen: Pexels.

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