Menos es más

Quizá la opción más fecunda no sea sostenerlo todo a cualquier precio, sino apostar por aquello que realmente puede dar fruto.

Una pequeña empresa comienza a producir a pequeña escala y, tras alcanzar el éxito, se expande rápidamente abriendo delegaciones en otras ciudades. Sin embargo, la expansión no sale como estaba previsto y las dificultades llegan a poner en peligro su viabilidad.

Puede ser una analogía de la situación actual de la vida religiosa en España. Muchas congregaciones vivieron un fuerte crecimiento a partir de los años cincuenta. El aumento de vocaciones permitió fundar colegios, parroquias, centros sociales, universidades y misiones. Pero aquel modelo se apoyaba en una realidad que ya no existe: un elevado número de religiosos, en edad activa. Las instituciones, sin embargo, permanecen.

Esto genera una presión creciente sobre los religiosos en activo, que asumen múltiples tareas o prolongan su servicio hasta edades avanzadas, con el consiguiente riesgo de burnout.

Una respuesta habitual ha sido la misión compartida con los seglares. Ha permitido sostener muchas instituciones, pero plantea también límites: para que algo sea compartido deben existir ambas partes. Si desaparece la presencia de religiosos, será misión, pero no compartida. Además, cabe preguntarse por su influencia en la promoción vocacional.

Para que algo sea compartido deben existir ambas partes…

Otra posibilidad es redimensionar las estructuras, ajustándolas a las posibilidades reales y no al deseo de conservar todo lo heredado. Esto implica revisar cada obra, discernir cuáles tienen verdadero futuro y concentrar en ellas los esfuerzos.

Al mismo tiempo, supone volver a la esencia del carisma: recuperar la cercanía, la calidad pastoral y la atención personal puede ser más importante que mantener numerosas presencias.

Este repliegue no debe entenderse como fracaso, sino como una decisión estratégica: asegurar la continuidad hoy para abrir nuevas posibilidades mañana. Quizá la opción más fecunda no sea sostenerlo todo a cualquier precio, sino apostar por aquello que realmente puede dar fruto. Muchas veces, menos es más.


Fuente: https://pastoralsj.org / Imagen: Pexels.

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