Diciembre, 1962: «Revolución en América Latina»

“¿Cuál ha de ser la actitud del cristiano frente al proceso revolucionario de América Latina? ¿Y si la revolución es violenta? ¿Y si es marxista?”, son las preguntas que motivan la presentación de esta edición especial de revista Mensaje. Seis secciones ocupan una voluminosa edición de 177 páginas.

Con el título “Revolución en América Latina. Visión Cristiana”, revista Mensaje publicó en diciembre de 1962 la primera de una de sus ediciones íntegramente dedicada a una sola temática. Se trató de la número 115, conteniendo diecisiete capítulos, además de un glosario y un apartado con estadísticas con la realidad latinoamericana de la época, que generaron gran interés entre los lectores y la opinión pública. En los diversos balances que se han hecho a lo largo de los 75 años de esta revista, esta edición ha sido invariablemente mencionada como un hito destacado en su trayectoria.

“Una revolución en marcha. A primera vista, el tema ‘Revolución en América Latina’ no pasa de ser un viejo estribillo. Para muchos países europeos, la historia de América Latina se reduce a una sucesión pintoresca y temperamental de ‘revoluciones’. Generales de anchos chambergos y vistosas condecoraciones arrebatan el poder a otros generales. Esto es todo, y la ‘revolución’ no pasa de ser un juego de niños taimados y ambiciosos que no saben comportarse como adultos; socorrido y gastado tema de operetas y vaudevilles”, señala el editorial de esa edición de Mensaje. “Anhelada o temida, propiciada o combatida, la revolución está presente en la mente de todos. Y cuando hablamos de revolución no pensamos ya en los cuartelazos y asonadas de antaño sino en algo nuevo y distinto. Casi sin querer pensamos en Rusia, en China, en Cuba. Soplan, en efecto, aires revolucionarios. Una inmensa, y cada vez más creciente mayoría está tomando conciencia de su fuerza, de su miseria y de la injusticia de un ‘orden’ político, jurídico, social y económico que se le obliga a aceptar; y esa mayoría no está dispuesta a esperar más. Exige un cambio: un cambio rápido, profundo y total de estructuras. Si es necesaria la violencia, está dispuesta a usar la violencia. Es la masa popular que aspira a adueñarse del poder para realizar un auténtico ‘bien común’. Lógicamente esta masa deseosa de ‘revolución’ se inspira en la única ideología revolucionaria que encuentra a su alcance: la ideología marxista”.

“Negar este ‘hecho’ es cerrar los ojos a una realidad patente. Año a año aumenta la población de América Latina en millones, pero ¿qué son esos millones? Millones de hombres desnutridos, analfabetos, hacinados en tugurios vergonzosos. Esos millones significan simplemente que año a año aumenta la desesperación y, por lo mismo, la inquebrantable decisión de ‘cambiar’, pase lo que pase. Esto, y no otra cosa, significa la ‘Revolución en América Latina’. Es la desesperación que, aunada, se hace presión de oleaje y amenaza acabar con un ‘orden’ que es orden para pocos y desorden para muchos”.

“Frente a esta ‘revolución en marcha’, ¿qué actitud ha de tomar el cristiano? ¿Debe, sin más, propiciarla? ¿Debe cruzarse de brazos y esperar lo que acontezca? ¿Debe luchar contra ella? Si la revolución fuese solamente luchar contra la injusticia, no habría evidentemente problema. Pero la revolución puede ser también —y de hecho lo ha sido hasta ahora— violencia vengadora y vengativa, represalia, persecución, aplastamiento de libertades y derechos, paredón y exilio. No es de extrañar, por consiguiente, que frente a ella encontremos actitudes dispares incluso entre los cristianos. Se respira un aire tenso, aire de esperanzas, de rencores y de miedos; las ideas se confunden y se acomodan a los deseos y temores: los hechos se simplifican o deforman”.

Frente a esta ‘revolución en marcha’, ¿qué actitud ha de tomar el cristiano? ¿Debe, sin más, propiciarla? ¿Debe cruzarse de brazos y esperar lo que acontezca? ¿Debe luchar contra ella?

“En estas circunstancias ‘Mensaje’ tiene el deber de orientar a sus lectores y a través de ellos a los cristianos de Chile. El tema es delicado, pero, por lo mismo, no puede abandonarse sin más a la discusión apasionada y ligera, sino que ha de ser objeto de estudio y de reflexión. Esto es lo que nos ha movido a consagrar un número especial de nuestra revista a la ‘Revolución en América Latina’”.

Enseguida, se despliega el conjunto de artículos, sobre varios de los cuales ofrecemos acá la presentación que se hizo, y en ellos se puede apreciar quiénes eran sus destacados autores.

CRISTIANISMO Y REVOLUCIÓN EN LA ÉPOCA CONTEMPORÁNEA

Teniendo especialmente en cuenta la situación actual de América Latina, nos pinta el R. P. Pierre Bigo S.J., economista de l’Action Populaire, el panorama de “la revolución en marcha”. A las revoluciones liberales que ya tocan a su término —movimientos de independencia— sucede la gran revolución social: revolución obrera, revolución rural, revolución del sub-desarrollo. Junto con analizar causas y bosquejar soluciones, muestra el P. Bigo cómo estas revoluciones son rebrotes de tierra cristiana. Tanto la revolución liberal como la revolución marxista son “herejías” cristianas. Nuestra gran misión es la de revivir un cristianismo auténtico; dar a la ineluctable revolución su verdadera y más profunda dimensión: la cristiana.

GÉNESIS DE LA REVOLUCIÓN LATINOAMERICANA

Partiendo de un hecho —el estado revolucionario más o menos general de los países latinoamericanos o a partir de la independencia— Javier Lagarrigue, ingeniero, asesor del Departamento del Cobre, busca las causas de estas tensiones en el espíritu que animó la Conquista y la Colonización española. Fue una gran empresa, pero ya germinalmente fracasada. De aquí surgirá en todos los países latinoamericanos la inevitable lucha entre la fracción continuista, apegada a un pasado grandioso pero muerto, y la fracción reformadora, deseosa de adaptarse a los esquemas de las naciones triunfadoras. La Iglesia, durante mucho tiempo “continuista”, toma conciencia ahora del momento histórico y tiene la gran oportunidad de encauzar cristianamente una necesaria, urgente, radical e inevitable reforma de estructuras.

PANORAMA POLÍTICO DE AMÉRICA LATINA

Lo ocurrido en los distintos países de nuestro continente durante los últimos años es una prolongación de la historia, pero no está aún en las historias. Estamos tan cerca de esos sucesos que, por lo mismo, no es posible todavía un juicio histórico, pero su conocimiento es indispensable para tener una apreciación mínimamente fundada de los problemas de América Latina en la hora de la Revolución. En su “panorama”, Alejandro Magnet, conocido escritor y subdirector de “La Voz”, ha querido bosquejar la situación actual de cada país incorporándola a sus antecedentes históricos. A la vez, ha apuntado algunos rasgos tipológicos que sirven para organizar la multiplicidad de los hechos particulares y marcar las grandes líneas de la evolución política de los países latinoamericanos.

DIAGNÓSTICO ECONÓMICO-SOCIAL DE AMÉRICA LATINA

Del 5 al 19 de marzo de 1962 se celebró en Santiago una “Conferencia sobre Educación y Desarrollo Económico y Social en América Latina”, patrocinada por las Naciones Unidas y la O.I.T. En ella, la UNESCO, la CEPAL, la Dirección de Asuntos Sociales de las Naciones Unidas y el CEJADE presentaron en conjunto un informe sobre la “Situación demográfica, económica, social y educativa de America Latina”.

De esta autorizada fuente, la Sra. Betty Cabezas de González, egresada de la Escuela de Economía de la U. de Chile, ha extraído los datos que a continuación ofrecemos. Ellos se refieren, en primer lugar, al condicionamiento demográfico al cual está sometida América Latina y que incide como un factor agravante en su situación; en segundo lugar, a ciertas características propiamente económicas: la distribución del ingreso, el ritmo de crecimiento, la estructura de la producción y del empleo. Los mayores obstáculos para el crecimiento económico dicen relación con: la formación de capital y la capacidad productora, el comercio exterior, la agricultura y la inflación.

Para completar el análisis, se consideran los aspectos del desarrollo social que inciden directamente en el desarrollo económico. Estos últimos se examinan desde dos puntos de vista: primero, en relación con el mejoramiento de los niveles de vida y la eliminación de la pobreza; segundo, en relación con el cambio de estructuras de la solidaridad, que son condiciones previas para el desarrollo económico.

ANÁLISIS PSICO-SOCIAL DE LA SITUACIÓN PRE-REVOLUCIONARIA DE AMÉRICA LATINA

El R. P. Roger Vekemans S.J., Director del CIAS (Centro de Investigación y Acción Social) y de la Escuela de Sociología de la U.C. de Chile, nos describe en primer lugar la situación pre-revolucionaria. Existe en América Latina “pobreza”, inadecuación entre las necesidades y los recursos. Esta pobreza, hecha consciente por el acercamiento de los países, pasa a ser miseria. Las necesidades insatisfechas, los deseos frustrados, las aspiraciones no colmadas provocan una irritación que en nuestra sociedad biclasista, carente de pasado artesanal e industrial, es más afán de suplantación que de creación. Todo este complejo problema se ve agravado por la explosión demográfica. En la segunda parte de su artículo, el R. P. Roger Vekemans hace un análisis del subdesarrollo social y muestra la real atrofia de nuestros organismos intermedios disimulada tras la fachada de una organización nominal y que a la postre no es sino poder político. El subdesarrollo, con la subsecuente “hidropesia” de lo “político”, desintegra al individuo como persona y lo lleva a rebelarse contra los poderes establecidos.

LOS FACTORES DE ACELERACIÓN REVOLUCIONARIA

El autor, Jacques Chonchol, ingeniero agrónomo actualmente ocupado en varios proyectos técnicos de las Naciones Unidas, estudia los diferentes factores que hoy día aceleran una situación revolucionaria. Al fracaso del régimen económico de un capitalismo colonial, y de los diversos sistemas políticos, se añaden como factores de aceleración la creciente pérdida de fe en sí mismas de las clases dirigentes, la crisis universitaria, la revolución cubana y las tensiones creadas por la Guerra Fría. El cristiano deberá propiciar un cambio que responda a estas insatisfacciones, pues, si no, el cambio se hará sin él, y probablemente en contra de sus principios.

REVOLUCIÓN, JUSTICIA Y DERECHO

Se enfoca aquí el hecho revolucionario desde el punto de vista jurídico. El autor, Máximo Pacheco, profesor de Derecho en la Universidad de Chile, hace ver en su artículo cómo existen normas de derecho que están por encima de las del orden jurídico y que, por ser de rango superior, pueden justificar un alzamiento revolucionario. Analiza luego el derecho a la revolución distinguiendo entre autoridad legal y autoridad legitima. Si bien hay una presunción de derecho en favor de la autoridad legal, no siempre, sin embargo, será autoridad legítima. Sólo contra una autoridad ilegítima puede justificarse una revolución ilegal. Termina finalmente analizando el sentido jurídico de la revolución y haciendo ver cómo la revolución triunfante pasa a ser fuente de derecho.

EL ORDEN SOCIAL DE MAÑANA

La desintegración es el signo de nuestra época, dice Carlos Domínguez, abogado y profesor universitario de Sociología, director del Instituto de Capacitación Sindical. Esta desintegración es más evidente en el campo social, donde está acompañada de un desconocimiento de la verdadera dignidad de la persona humana. La reconstrucción del orden social, junto con integrar al hombre, debe darle su verdadera dimensión. Esto debe manifestarse principalmente en las relaciones hombre-propiedad, hombre-empresa, hombre-Estado.

El autor es un perito en la doctrina social de la Iglesia, lo que se refleja en el manejo que hace de las directivas pontificias. Ellas dan estructura al artículo.

EL CRISTIANO FRENTE AL DESARROLLO

No existe ningún documento eclesiástico que trate ex professo una doctrina del desarrollo, nos dice Jean-Yves Calvez S.J., director de l’Action Pupulaire (París). Sin embargo, está implícitamente contenida en los juicios sobre el capitalismo y el socialismo. La Iglesia, valorando positivamente el desarrollo, condena los sistemas que sacrifican al hombre.

No es de su competencia proponer una política concreta; pero no por eso es vaga o indefinida en sus formulaciones. He aquí algunos de sus principios, que el autor explaya: el objetivo de todo progreso debe ser el desarrollo del hombre libre dentro del reconocimiento social; desarrollo social junto con desarrollo económico; compartir equitativamente los sacrificios y los frutos obtenidos. Especial realce da el autor al desarrollo político.

EL CRISTIANO FRENTE A LA REVOLUCIÓN VIOLENTA

La situación latinoamericana plantea el interrogante de la revolución. Introducido en el problema, el autor Gerardo Claps Gallo S.J., subdirector de “Mensaje”, profesor universitario, afirma que debe preferirse la vía legal si el mínimo cambio puede operarse dentro y fuera de la legalidad; asimismo debe preferirse la revolución pacífica a la violenta. Analiza luego las razones de esta preferencia. Como son relativos los valores en que se funda, queda el recurso a la ilegalidad y a la violencia en circunstancias extraordinarias. ¿Se dan estas circunstancias extraordinarias en Latinoamérica?

En seguida se enumeran las condiciones que legitiman un alzamiento y, finalmente, se dan las normas que deben guiar el comportamiento de un cristiano.

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