Mujer, ¡qué grande es tu fe!

Pongamos todos nuestros dones al servicio de la evangelización.

Domingo 16 de agosto de 2026
Evangelio según Mateo 15, 21-28.

En aquel tiempo, Jesús se retiró a la comarca de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea le salió al encuentro y se puso a gritar: «Señor, hijo de David, ten compasión de mí. Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio». Jesús no le contestó una sola palabra; pero los discípulos se acercaron y le rogaban: «Atiéndela, porque viene gritando detrás de nosotros». Él les contestó: «Yo no he sido enviado sino a las ovejas descarriadas de la casa de Israel». 

Ella se acercó entonces a Jesús y, postrada ante él, le dijo: «¡Señor, ayúdame!» Él le respondió: «No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos». Pero ella replicó: «Es cierto, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos». Entonces Jesús le respondió: «Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas». Y en aquel mismo instante quedó curada su hija.

El evangelio nos habla hoy del encuentro de una mujer cananea. No tiene nombre, como ocurre frecuentemente en la Biblia, además de ser pagana. Y Jesús que camina con sus apóstoles.

Ella lo anda buscando, no lo conoce, pero ha oído hablar de él, que saca los demonios, que sana; con mucha alegría lo ve venir y lo sigue.

Para hacerse escuchar le grita: «Señor, hijo de David, ten compasión de mí. Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio» (ten compasión de mí, mírame, existo y tengo un gran dolor…).

Jesús no le escucha o no se da por aludido.

Los apóstoles le rogaron: «Atiéndela, porque viene gritando detrás de nosotros».

Él les contestó: «Yo no he sido enviado sino a las ovejas descarriadas de la casa de Israel» (nos encontramos frente al Jesús hombre, que está descubriendo paso a paso cuál es su misión…).

Ella no se da por vencida, se acerca y se postra ante él y le dice: «¡Señor, ayúdame!» (en una actitud de máxima desesperación, acaparando su atención).

Él le respondió: «No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos».

Pero ella, como sabia mujer, vuelve a insistir: «Es cierto, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos».

Entonces Jesús le respondió: «Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas». Y en aquel mismo instante quedó curada su hija (no es difícil de imaginar la enorme alegría de esta mujer que logró su objetivo, y de Jesús también, que al admirar su gran fe, se conmueve y da muestra de flexibilidad, ampliando su mirada del Reino de Dios).

Esta lectura me hace recordar y querer compartir que hace pocos días tuvimos en Santiago una hermosa celebración, por los diez años de la Red de Mujeres Iglesia; diez años de trabajo intenso en el seguimiento de Jesús, como esta mujer del evangelio, compartiendo y anunciando el evangelio desde la perspectiva femenina, y perseverando, insistiendo, porque soñamos que la Iglesia retome este seguimiento de Jesús, paso a paso, aprendiendo y atendiendo a los que sufren, a las personas postergadas por la sociedad… Nuestro encuentro fue inclusivo y ecuménico, sentimos el soplo de la Ruah entre nosotras, animándonos a seguir.

Esta lectura me hace recordar y querer compartir que hace pocos días tuvimos en Santiago una hermosa celebración, por los diez años de la Red de Mujeres Iglesia.

La presencia de las mujeres hace falta en la Iglesia, queremos una Iglesia cercana, amplia, inclusiva, acogedora, que escuche, que, como Jesús, tenga flexibilidad para que el Reino llegue a todos y todas, que nos incluya a nosotras las mujeres y podamos poner todos nuestros dones al servicio de la evangelización. Vivimos tiempos desafiantes, donde muchos factores nos deshumanizan; particularmente quiero mencionar la Inteligencia Artificial… Queremos una Iglesia que trabaje colaborativamente para que la IA no nos doblegue, que no nos haga perder nuestra Humanidad, nuestra Dignidad como seres humanos, hijos e hijas del mismo Dios, que es Padre y Madre.

Amén.


Fuente: Mujeres Iglesia Chile / Imagen: Pexels.

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