Músicos de los noventa en la palestra

Comentarios a los discos “Something Else” (2017), de The Cranberries, y “Higher Truth” (2015), del recientemente fallecido Chris Cornell.

Fernando Berríos M.

31 Mayo, 2017, 5:08 pm
6 mins

Con mis cercanos hemos comentado más de alguna vez que la de los noventa fue la última gran década de la música pop en sus diversos subgéneros. Las décadas anteriores dejaron, cada una a su modo, una herencia más que reconocida; pero, por una diversidad de factores, a partir de los años 2000 ha sido muy difícil dar con algo parecido a esos rankings apasionantes con que la cadena MTV de los años noventa nos mantenía tan atentos, semana a semana. Fue la década de grandes discos de grupos como Nirvana, Pearl Jam, REM, Simply Red, Genesis, y de solistas como Phil Collins, Elton John, Michael Jackson, Annie Lennox, Björk, Des’ree… Dos artistas que participaron de esa fiesta inolvidable supieron perdurar en el tiempo de manera especialmente notable, y últimamente han estado de nuevo en la palestra.

THE CRANBERRIES: SOMETHING ELSE (2017)

De este disco recientísimo escucho el primer corte, que es una versión acústica de la bellísima canción “Linger”. Con ella (¡que no pueden dejar de escuchar!), en 1993 saltó a la fama mundial este grupo de (entonces) jóvenes irlandeses. La canción, en su versión original, comienza con un rápido arpegio de guitarra sobre una base de cuerdas y el complemento de unas notas largas en la voz de Dolores O’Riordan. De pronto, esta suerte de preludio muy libre, del todo distinto a lo que sigue, se detiene, yo diría casi abruptamente, y comienza la canción propiamente tal, con una breve introducción en cuerdas y, casi de inmediato, de nuevo Dolores, a dos voces, con el doblaje de su propia voz y, en el fondo de todo el arreglo, con otros aportes suyos a la atmósfera tan irlandesamente melancólica de la melodía. Alguna vez, en una entrevista, uno de los integrantes de The Cranberries contó que el grupo ya existía cuando, por la partida de su primer cantante, debieron buscar un reemplazante. Dolores apareció, así, en sus vidas, con esta canción suya bajo el brazo… El mismo entrevistado confesó que no previeron lo que ella llegaría a significar para el grupo. Nosotros podríamos agregar: y también para todos los que, desde entonces, hemos disfrutado de su música. Sumándose de algún modo a las recopilaciones de los años 2002 (Stars) y 2008 (The Cranberries Gold), Something Else tiene el mérito de recoger las más grandes canciones del grupo en un formato acústico no excesivamente ortodoxo y muy bien aderezado por arreglos para una elegante sección de cuerdas.

CHRIS CORNELL: HIGHER TRUTH (2015)

Parte importantísima del escenario musical popular de los noventa fue el así llamado Grunge. Literalmente, la palabra significa “mugre”, lo cual no le hace justicia al rock ambicioso y reflexivo que se intentó etiquetar con ella. Se ha dicho que el grunge de los noventa fue un movimiento muy delimitado y que está representado básicamente por cuatro grandes agrupaciones de Seattle, Estados Unidos: Nirvana, Pearl Jam, Alice in Chains y Soundgarden. En este último, Chris Cornell ofició como segunda guitarra y vocalista. En 1994 Soundgarden dio a luz una producción titulada Superunknown. A mi modesto parecer, este disco habría pasado inadvertido, a no ser por esa joya que quedó ubicada, discretamente, en el medio del disco: “Black Hole Sun”. En este solo tema, que recibió un gran impulso adicional con el extraordinario videoclip dirigido por Howard Greenhalgh, estamos en presencia de algo más que una simple canción rockera, algo que constituye más bien un auténtico acontecimiento artístico de los noventa. En él sorprende, en primer lugar, la alta calidad de la composición, que incluye complejidades melódicas, armónicas y rítmicas que no son en absoluto habituales en el rock y que lo transforman en una pieza de excepción. En segundo lugar, la genialidad de Chris Cornell. Un registro vocal sorprendentemente amplio, fuerza interpretativa, control del vibrato y un lirismo difícil de describir. Por todo ello, no es de extrañar que un cantante así se abriera en los años siguientes a otros proyectos grupales y a una carrera como solista. Escribo estas líneas a pocos días de su suicidio. Hemos perdido a un artista extraordinario. Aunque está circulando un single de 2017, les recomiendo más bien escuchar este, su último disco de estudio en solitario.

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Fuente: Revista Mensaje

Comentarista de discos habitual de Revista Mensaje.

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