No hace falta parapetarse junto al desencanto

Todos los días de nuevo/ todos los días como si fuera el primer día/ como el primer día de Adán fuera del Paraíso/ abrazando la porción de nostalgia/ abriendo la posibilidad de mirar…

El poema sigue y no descansa

No hace falta parapetarse junto al desencanto
hay que armar la revolución compañeros
hay que co-cuidarnos y fundarnos de nuevo
todos los días de nuevo
todos los días como si fuera el primer día
como el primer día de Adán fuera del Paraíso
abrazando la porción de nostalgia
abriendo la posibilidad de mirar
mirarte
mirarnos
haciendo la revolución de la responsabilidad compartida
de las formas elementales del amor
hacer el amor
abrazar la herida
a la orilla amarilla del metro
en el café de Plaza de Armas
en la calle de la ropa usada
en la ferretería de siempre
en la cama que en sueños comparto contigo
en el abrazo que me invita a renacer de nuevo.


Imagen: Pexels.

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