Revista Mensaje N° 695: «Adolfo Nicolás S.J. y la universidad jesuita»

Su invitación a la universalidad y a reconocer la complejidad de los valores actuales es un reto importante para las instituciones de educación superior. ¿Qué significa esto?

Ricardo Carbone B.

27 diciembre, 2020, 4:45 pm
22 mins

La vida de quien fue Superior General de la Compañía de Jesús entre 2008 y 2016, Adolfo Nicolás S.J., estuvo delineada por una vocación misionera. Su desempeño en esa tarea estuvo marcado, entre otras características, por una gran valoración del diálogo intercultural e interreligioso, el impulso misionero de vivir y buscar nuevas fronteras apostólicas, y una reafirmación del compromiso con la promoción de la justicia y la reconciliación.

Tras su fallecimiento en mayo pasado, hemos presentado en revista Mensaje un par de artículos referidos a su trayectoria y a su pensamiento (1). Ahora ofrecemos algunos componentes de su visión de la vida universitaria.

Recordamos que estuvo en Chile el año 2010 y visitó el Hogar de Cristo, el Santuario del Padre Hurtado, INFOCAP, el colegio San Ignacio Alonso Ovalle y sostuvo reuniones con estudiantes, profesores(as), administrativos(as) y académicos(as) de la Red Educacional Jesuita. En tono amable y cercano, propuso grandes desafíos. Para ilustrar, recuerdo dos ejemplos. Cuando estudiantes universitarios le preguntaron acerca del rol que les cabía, les respondió, entre otras cosas, que debían hacerles difícil el camino a sus profesores, que debían hacer preguntas duras: no solo “todas” las preguntas, sino que “preguntas totales”. En otra oportunidad, reunido con jesuitas en el Santuario del Padre Hurtado, contó que, en general le tocaba responder a la pregunta de qué espera de los jesuitas. Su respuesta es: TODO. Se debe esperar todo, o dan todo o no sirven.

En dicha visita, se visualizaban algunas de las orientaciones que caracterizaron su período como Superior General, como su llamado a la profundidad y a la universalidad, y al reconocimiento de la complejidad de los fenómenos actuales, los que solo pueden ser abordados desde una perspectiva integral y amplia. Estas ideas pueden parecer sencillas, pero representan enormes desafíos para las universidades jesuitas. ¿Cómo debe responder una universidad jesuita a este llamado a abordar su misión con mayor profundidad y universalidad? ¿Qué significa enfrentar el desafío académico con una perspectiva integral y amplia?

Abordaremos estas preguntas observando algunas fuentes identitarias de la universidad jesuita y también sus características, para hacer dialogar a estas instituciones con este llamado a una mayor profundidad y universalidad.

RASGOS IDENTITARIOS

En términos muy sintéticos, es posible plantear que las universidades jesuitas tienen dos grandes fuentes o vertientes identitarias: está su carácter universitario, que establece un marco de propósitos particulares y definidos, exigiéndoles un modo de gobierno y gestión específicos, y están las orientaciones que la Compañía de Jesús. Ambas fuentes se expresan en contextos singulares, proponiendo desafíos institucionales y organizacionales que permiten abordar la misión, adaptándola a nuevos contextos sin hacerles perder su carácter universitario ni la impronta jesuita.

Las orientaciones que la Compañía tienen su origen en un conjunto de inspiraciones y mandatos expresados en documentos, que partieron en Ratio Studiorum (1599) y que citamos a pie de página (2). Sin embargo, también hay que destacar que en los discursos del P. General Peter Hans Kolvenbach hay gran cantidad de indicaciones acerca del carácter de las universidades jesuitas.

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Universidad Alberto Hurtado.