Revista Mensaje N° 695: «Cambio de guardia en Washington»

La reciente elección presidencial registró la más alta cota de votación de los últimos 120 años. La alta afluencia a las urnas es, sin embargo, la expresión de una creciente polarización política.

Raúl Sohr

14 diciembre, 2020, 9:30 am
16 mins

Estados Unidos eligió a Joe Biden como su 46avo presidente. Los sondeos de opinión vaticinaban una cómoda victoria para el candidato demócrata. Pero, en definitiva, fue un resultado bastante más estrecho que lo anticipado por las encuestas. Ambos candidatos batieron récores en cuanto al volumen de votos logrados: Biden con algo más de 80 millones, más de lo que ningún otro aspirante a la Casa Blanca ha alcanzado. Donald Trump, por su parte, obtuvo un macizo resultado con casi 74 millones de preferencias. Si la participación fuese el indicador de la robustez del sistema político estadounidense, cabría extenderle un certificado de óptima salud. Con casi 67 por ciento de los votantes inscritos en el padrón electoral, fue la más alta cota de votación de los últimos 120 años. La alta afluencia a las urnas es, sin embargo, la expresión de una creciente polarización política.

En términos prácticos, lo que cuenta es el número de delegados conseguidos en el colegio electoral, donde el demócrata logró 306 miembros, superando los 270 requeridos para asegurar la presidencia. Fue una victoria inapelable, pese a una serie de infructuosos recursos de los partidarios de Trump ante diversos tribunales estaduales. Pese a su derrota, a nadie escapa la sólida votación lograda por los republicanos, quienes aumentaron en diez millones su caudal en relación con la anterior votación presidencial.

En los comicios de 2016, Trump perdió por casi tres millones de votos frente a Hillary Clinton. Pese a ello, logró la mayoría necesaria en el colegio electoral. En esta oportunidad perdió por seis millones de votos, pero por márgenes estrechos en una serie de swing states, estados pendulares, como los denominan en Estados Unidos. Son estados también llamados “de batalla” por sus resultados impredecibles, como Arizona, Georgia, Pennsylvania o Wisconsin. La desconocida Jo Jorgensen, candidata del Partido Libertario, obtuvo una votación mayor a la diferencia entre Biden y Trump. En Chile, los trumpistas habrían caracterizado a Jorgensen como la encarnación del “cura de Catapilco”, que restó votos claves a Salvador Allende en la elección presidencial de 1958. Se especula que si los votos de Jorgensen, que atrajeron a los enemigos de la intervención económica del Estado, hubiesen favorecido a Trump, éste pudo haber asegurado la reelección para un segundo período de cuatro años.

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Sociólogo, periodista y analista internacional especializado en temas de seguridad y defensa. Estudios superiores en la U. de Chile, U. de París y London School of Economics. Autor de diversos libros sobre materias internacionales. Escribe para Revista Mensaje.