Revista Mensaje N° 700: «Estados Unidos está de vuelta»

Las recientes cumbres en Europa han reflejado cómo el nuevo Presidente norteamericano busca volver a posicionar a su país en los grandes temas de la agenda mundial, como el cambio climático, los acuerdos tributarios, las tareas contra el Covid-19 y las tensas relaciones con China.

Raúl Sohr

16 julio, 2021, 10:00 am
17 mins

El fin del aislacionismo estadounidense quedó a plena vista en la reciente cumbre del G-7, 11 al 13 de junio, en Gran Bretaña. El presidente Joe Biden recurrió a la vasta caja de herramientas de la diplomacia de su país. La meta: recuperar terreno entre sus aliados tradicionales. En palabras de Biden: “América está de vuelta en la mesa”. Aunque no lo dijo en forma explícita, quedó sobreentendido que además tomaría la cabecera de la metafórica mesa.

En los tiempos que corren, fue imposible eludir al invitado de piedra que domina tantos debates: la pandemia del Covid-19. Un titular de la cumbre fue la donación de mil millones de vacunas para repartir a los países más necesitados. En rigor, no es una gran oferta, si se considera que son necesarios unos doce mil millones de dosis para que el grueso de las personas reciba las dos inyecciones requeridas. Conviene tener en cuenta también la convicción generalizada de que para neutralizar al virus es necesario que el grueso de la humanidad esté inmunizado. Como está en boga decir: nadie está seguro hasta que todos estén seguros.

La pandemia, en todo caso, ha mostrado tener un alto poder persuasivo. Durante muchos años, varios gobiernos europeos han tratado de aplicar mayores impuestos a empresas multinacionales. Hoy la elusión masiva está a la orden del día. Es algo que se aplica en especial a las grandes empresas, como Amazon, Facebook, Google y otras. Estas compañías no disponen de una gran infraestructura y a ellas les resulta relativamente fácil desplazarse de un país a otro sin importar dónde se encuentra su mercado consumidor, algo que les ha permitido una mayor libertad a la hora de definir dónde pagarán sus impuestos. Esto es un hecho que ha desencadenado una competencia entre países, como la República de Irlanda, Luxemburgo y otros, que exigen una tributación muy baja con relación a los beneficios. Así, megaempresas con ganancias de miles de millones dólares han radicado sus actividades en paraísos fiscales.

Algo de esto último cambió en una reunión, la semana anterior a esta cumbre, a la que concurrieron los ministros de hacienda de los siete países más poderosos de la esfera capitalista. Tras un debate en que algunos exigían un impuesto del 21 por ciento, terminaron por aplicar una tasa del 15 por ciento. Las mayores reservas provinieron de Estados Unidos, en donde tal medida todavía enfrentará un debate que se anticipa complejo en su Congreso. La aplicación de impuestos a nivel internacional exige una tasa pareja para evitar la actual competencia, que algunos califican como desleal, ya que ciertos países ofrecen tasas preferenciales. Lo que permitió la unanimidad, que fue inalcanzable durante años, es la pesadilla que aguarda a muchos Estados que han desembolsado fortunas en paquetes de ayuda para enormes porcentajes de población confinada. El horizonte del endeudamiento fiscal masivo abatió la oposición de algunos gobiernos contrarios a más intervencionismo estatal. Es un paso importante en la gobernanza financiera internacional.

CAMBIO CLIMÁTICO Y ENERGÍA

A nivel de los gobernantes fue abordado el urgente tema del cambio climático. Como ya es habitual, se habló de adoptar drásticas medidas para impedir que la temperatura global rebase los 1,5 grados. Con ello en mente, propusieron trabajar para reducir las emisiones de CO2 en 50 por ciento para el 2030. Pero, a la hora de cuantificar los compromisos, prefirieron mantenerse en el campo de las declaraciones de intenciones. El comunicado final llama a salvar al mundo de una inminente catástrofe climática.

Un paso concreto fue, en todo caso, el acuerdo de los miembros del G-7 de detener toda inversión en nuevas centrales termoeléctricas carboneras. Pero no fijaron una fecha para el adiós al carbón y otras energías fósiles en la generación eléctrica. Biden aprovechó para criticar a su predecesor, señalando: “Tuvimos un presidente, el último, que dijo que el calentamiento global no era un problema… Es el problema existencial que enfrenta la humanidad”. Pero no se fijó monto ni fecha para la reducción de emisiones.

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Sociólogo, periodista y analista internacional especializado en temas de seguridad y defensa. Estudios superiores en la U. de Chile, U. de París y London School of Economics. Autor de diversos libros sobre materias internacionales. Escribe para Revista Mensaje.