Revista Mensaje N° 700: «Nunca ‘Chuchunco’ había estado tan cerca»

Así es. Nunca tan cerca. “Chuchunco” en mapudungún, “donde se perdió el agua”. En jerga chilena, sinónimo de algo muy remoto… El antiguo Chuchunco hoy es parte de Estación Central, sector de migrantes, como siempre lo fue. Y, desde los años cincuenta, es la sede del milagro cotidiano del Padre Hurtado: el Hogar de Cristo.

Hogar de Cristo

27 julio, 2021, 12:00 pm

Fundación Padre Hurtado

27 julio, 2021, 12:00 pm
8 mins

Estas calles vieron pasar a la camioneta Ford, Half Ton, pick-up, de 1946 y adquirida en 1948, color verde botella, conducida por un jesuita al que todos llamaban padre Hurtado. Saludaba con una sonrisa a pesar del cansancio por pasar las noches buscando niños en la orilla del río Mapocho o, muy temprano, transportando a obreros que vivían muy lejos de oficinas y fábricas, para paliar el déficit de locomoción colectiva de la época.

Como una manera de agradecer a los vecinos de Estación Central por el apoyo de tantos años de convivencia, y a todos los chilenos y pasajeros de Metro, Fundación Padre Hurtado y Hogar de Cristo aportaron dos grandes novedades, coincidiendo con los 120 años del natalicio del Padre Hurtado.

Así, la estación de Metro San Alberto Hurtado fue intervenida con cuatro murales escultóricos de la artista chilena Beatrice di Girolamo, ubicados en ambos andenes. Se agregan cuatro paneles infográficos en la boletería que explican el vínculo entre el padre Hurtado, el barrio y los vecinos.

El proyecto fue patrocinado por Hogar de Cristo, Fundación Padre Hurtado y Metro Arte. Las obras “Vestigios: arqueología de la ciudad” están hechas en madera aportada, en parte, en actividades comunitarias realizadas junto a vecinos de Estación Central, quienes donaron elementos que marcaron parte de sus vidas.

Las esculturas en la estación del Metro constituyen una obra colectiva, inclusiva y vinculante con un territorio histórico, del que los vecinos están orgullosos y están decididos a dar a conocer en sus muchas dimensiones positivas: Lucio Díaz, por ejemplo, que llegó en 1948 a Los Nogales; el artista plástico José García, que vive en la hospedería del Hogar de Cristo desde hace años; María Gajardo, vecina de siempre; y Erick Lundy, profesor haitiano, que vive junto a su mujer y su hijo en población Los Nogales y es parte de la pastoral migrante de la Parroquia Santa Cruz, donde cada fin de semana dicta clases de español a sus compatriotas. Ellos representan a quienes donaron, como el matrimonio de Gladys Figueroa y Andrés Handler —más de medio siglo en pareja y en el barrio—, quienes entregaron un portón tallado por el habilidoso Andrés para que Beatrice lo sumara a su obra.

Dice la artista: “No voy a representar al padre Hurtado y su obra social con un chuzo, una camioneta verde o con los niños abandonados bajo el puente en la década del 40. Mi mensaje va en la materialidad: hay tablas, palos, restos de planchas de zinc, neumáticos, que son vestigios de tomas, de viviendas sociales, de incendios, de sedes comunales, de la vida de los vecinos. Restos de objetos significativos que representan dolor y felicidad, para que sean una especie de jardín de la memoria, un registro hecho con la comunidad”.

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El Hogar de Cristo acoge con amor y dignidad a los más pobres entre los pobres, para ampliar sus oportunidades a una vida mejor. Convoca con entusiasmo y vincula a la comunidad en su responsabilidad con los excluidos de la sociedad. Es una organización transparente, eficiente y eficaz, que animada por la espiritualidad de san Alberto Hurtado promueve una cultura de respeto, justicia y solidaridad.
Fundación que fue creada con el fin de difundir al Padre Hurtado de una manera diferente. Para darlo a conocer de una forma más humana, por medio de sus pensamientos y planteamientos frente a las problemáticas que afectaban a la humanidad de su época y, principalmente, de su querido país Chile.