Revista Mensaje N° 707. «Semana Santa: Tiempo de releer nuestra vida y nuestra fe»

Jesús cambió el sentido de lo sagrado y nos entregó un mensaje humanizante, una invitación a que construyamos la fraternidad y la justicia, a que le demos un sentido trascendente a todo lo que hacemos aquí en la tierra.

Fernando Montes sj

13 abril, 2022, 11:49 am
16 mins

En todas las dimensiones de la vida humana, con el tiempo se van introduciendo ideas y costumbres que acaban imponiéndose, como si fuesen lo normal. Los momentos de crisis son una oportunidad para revisar esa situación. En el tiempo turbulento que vivimos, la Semana Santa nos ofrece la oportunidad de releer nuestra vida y nuestra fe, de revisar nuestra visión de lo sagrado y del mismo cristianismo para ser más fieles a lo que nos enseñó nuestro Maestro.

En Semana Santa rememoramos la muerte de Jesús en la Cruz. Esa muerte que pareció el fracaso absoluto de su vida fue, sin embargo, el inicio de la victoria final definitiva de donde nació la Iglesia. Ella cambió radicalmente el sentido de lo sagrado y de la religión.

La religión, bajo diversas formas, es uno de los aspectos de la vida humana que ha estado presente en todos los momentos de la historia. Desde sus orígenes, los seres humanos aceptaron la existencia de una dimensión sagrada, trascendente y una dimensión profana. La relación entre ambas ha sido importante en la configuración de la historia. Hombres y mujeres se han sentido atraídos por lo divino, que ha sido para ellos un misterio fascinante, necesario para su vida, pero también lejano, intocable y temible. Roger Caillois, en su libro Lo sagrado y lo profano (1), describe y analiza la relación entre estas dimensiones; muestra sus distancias y cercanías.

Los seres humanos han ofrecido sacrificios, y han hecho penitencias y peregrinaciones para alcanzar el favor de la divinidad. Por respeto y temor a esa divinidad se han establecido distancias, creado tabúes intocables, sacralizado objetos y lugares. Normalmente en las religiones hay mediadores que evitan el contacto directo entre lo sagrado y lo profano. Son los sacerdotes que ofrecen los sacrificios y custodian los lugares santos.

JESÚS SACÓ A DIOS DEL ENCIERRO DEL TEMPLO

El mensaje de Jesús de Nazaret es, sin duda, uno de los cambios más profundos que ha experimentado la humanidad en la concepción de lo sagrado y en el modo de relacionarse del ser humano con la divinidad.

En la visión de Jesús se invierte radicalmente la mirada. No es tanto el hombre quien va hacia Dios, sino que es Dios quien viene a nosotros enviando a su Hijo para que se identifique con los seres humanos asumiendo todas sus debilidades. Dios es presentado como un Padre cercano, en arameo Aba (Papá). El Hijo se hace hombre, tomando la condición de siervo para identificarse con los últimos hasta la misma muerte. En Jesús lo sagrado se hace humildad, servicio, amor, cercanía, humanidad. En él nos hacemos hijos de Dios y, por lo tanto, hermanos. Desaparece la diferencia entre el hombre y la mujer, entre el esclavo y el libre, entre el pagano y el judío (2).

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Director de Mensaje entre abril de 1992 y mayo de 1996.