Revista Mensaje Nº 696: «¿A quién miramos?»

San Ignacio en la contemplación de la Segunda Semana de los Ejercicios Espirituales nos invita a mirar al Dios Encarnado, aprendiendo de Él un nuevo estilo y modo de estar en el mundo.

Selia Paludo

01 febrero, 2021, 12:59 pm
8 mins

¿Hacia dónde miramos en este nuevo año? Partimos este año con la certeza de haber hecho camino, un camino que nadie había recorrido antes, fuimos aprendiendo y descubriendo el recorrido a medida que avanzábamos, tengo la certeza hemos aprendido mucho.

Hemos puesto la mirada hacia al interior de nosotros y de nuestras casas, en las relaciones familiares, tal vez, hemos revivido conflictos, aprendido a asimilarlos, a convivir con las diferencias; quizás hemos compartido los sueños, el trabajo, la oración, asimilado pérdidas, vivido la inseguridad, el miedo, etc. Sin duda hemos buscado la sinfonía, la armonía, con las diferentes notas que cada uno toca en la familia.

Hay quienes dicen que la sinfonía no puede existir, porque siempre existirá el conflicto, pero me atrevo a decir, que la sinfonía es posible y se realiza necesariamente, juntos. Así como el maestro de una orquesta invita a los músicos a afinar sus instrumentos, antes de cada presentación, todo ser humano puede alcanzar su propio sonido luego de realizar, una y otra vez, la entonación interior. Así, el tiempo de afinar los instrumentos, concuerda con la hora del conflicto, donde se debe discernir quién toca qué, en qué momento se entra en la música y cómo se realiza la presentación, para luego crear juntos un ritmo que logre la armonía sinfónica en la pieza musical de los seres humanos: la vida.

Hemos mirado en este tiempo, también hacia a fuera, encontrando el desorden en todos los sentidos, violencia, narcos que relucen su poder con armas de alto calibre, desigualdad de derechos, siendo que todos poseemos la misma dignidad de ser personas, lucha de poder para legislar a beneficio propio, falta de pan para cada día. La pobreza y la miseria aparecen, en diferentes tonos y colores y en cada imagen de la realidad en que nos movemos.

La pandemia a muchos nos ha obligado ha cambiar la forma de vivir, el encierro nos ha dado la ocasión de mirar, donde estaba puesta nuestra confianza, nuestra jerarquía de valores y nuestra capacidad de sobrevivencia. Hemos aprendido a vivir con menos, esto porque quizás unos teníamos mucho, y otros porque se les terminó lo poco que tenían.

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Centro de Espiritualidad Ignaciana, CEI.