SIMCE

Sr. Director:

La información que proporcionan tanto el SIMCE como el Diagnóstico Integral (DIA) ha demostrado ser útil para ilustrar a las comunidades educativas sobre aspectos formativos, cognitivos, socioemocionales y de convivencia, en el propósito de proveer un mejor servicio educativo.

Los resultados del SIMCE, en específico, proveen una mirada de conjunto que posibilita a nivel central, sea del Estado, un sostenedor grande —como los servicios locales—, o de menor escala, como fundaciones responsables de un solo establecimiento, que se establezcan metas de resultados, diseñar e implantar sistemas de mejora específicos, capacitar a los docentes en materias o metodologías puntuales, definir apropiados insumos pedagógicos, focalizar financiamiento en áreas que no había sido detectadas como deficitarias, reforzar o innovar en el currículum, y un largo etcétera.

Ahora bien, en la discusión de si es oportuno suprimir o mantener el Simce, convendría tener presente un aspecto central: es importante contar con evaluaciones estandarizadas para conformar un sistema de capacidades a partir, precisamente, de esas evaluaciones periódicas.

A partir de la evidencia, no parece razonable suprimir el Simce. Mejor resultaría que esta evaluación experimente una nueva fase de desarrollo y las autoridades proporcionen mejores condiciones para que los responsables directos de la enseñanza puedan gestionar con eficacia lo que sea del caso. Si no se disminuye la burocracia y si no se proporcionan los espacios y recursos indispensables, difícilmente tendrá utilidad todo el caudal de información que proporcionan las evaluaciones estandarizadas.

Germán Gómez Veas

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