La falta de ayuda humanitaria obliga a cerrar más de 30 clínicas y casi medio millón de personas quedan sin asistencia. En Kordofán del Norte, 13 personas murieron en un ataque con drones. La junta militar se opone rotundamente a las misiones de la ONU sobre los crímenes de guerra cometidos.
No hay paz para Sudán, protagonista de una de las crisis humanitarias más graves de las últimas décadas, agravada por la guerra civil entre el ejército regular sudanés y los paramilitares de las Fuerzas de Apoyo Rápido, que comenzó en abril de 2023. Las organizaciones humanitarias han anunciado en las últimas horas que, debido a los fuertes recortes en la ayuda internacional, a lo largo de este año se cerrarán 36 centros de salud, lo que agravará aún más una situación ya de por sí dramática, que afectará a otras 473 mil personas.
Hasta ahora, el conflicto ha causado 59 mil víctimas y la migración forzada de aproximadamente 13 millones de personas. Son cifras impactantes, ante las cuales, sin embargo, parece prevalecer una rendición generalizada. Los drásticos recortes en los fondos globales, sobre todo por parte de USAID, han obligado a numerosas organizaciones humanitarias a suspender su asistencia, dejando a las instituciones sin medicamentos ni los fondos indispensables para la salud en Sudán.
Hasta ahora, el conflicto ha causado 59 mil víctimas y la migración forzada de aproximadamente 13 millones de personas.
«Estos recortes —señala Mesfin Teklu Tessema, director técnico de salud del Comité Internacional de Rescate— están agotando los pocos recursos que quedan: se cierran centros, se despide al personal de salud y se interrumpen las cadenas de suministro de medicamentos y tratamientos nutricionales. El sistema está al borde del colapso». Se espera que un número limitado de centros permanezca operativo gracias a la ayuda de otros fondos, pero se prevé que su autonomía no dure más allá de finales de septiembre. «La última esperanza podría ser el hospital apoyado por Médicos Sin Fronteras (MSF)», declara Fabrizio Locuratolo, responsable de asuntos humanitarios de MSF.
Mientras tanto, a manos de las Fuerzas de Apoyo Rápido, se registra una grave violación del derecho internacional humanitario contra una instalación civil y judicial. Un ataque con drones contra el tribunal en Kordofán del Norte causó la muerte de al menos 13 personas. «Basta ya de incursiones contra instalaciones civiles», exige la organización Emergency Lawyers, que condena enérgicamente la ofensiva. Una postura clara, subrayada con firmeza a raíz del aumento de incidentes similares, planificados por las Fuerzas de Apoyo Rápido en los alrededores y que siempre han ocurrido en los momentos en que la zona está más concurrida por civiles.
Además, la junta militar de Sudán estaría intentando bloquear la investigación formal iniciada por las Naciones Unidas para investigar las violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional en los crímenes cometidos durante el conflicto. Hamid Hassan, representante permanente de Sudán ante la ONU, durante la reunión celebrada a finales de agosto con los embajadores africanos, ejerció presión para rechazar la misión, apelando también al grupo de países afines para bloquear la resolución, respaldada por los países occidentales en la sesión del Consejo de la ONU.
Fuente: www.vaticannews.va/es / Imagen: Pexels.