A ti Teresa, la de Jesús

Enséñanos, Teresa a poner los ojos en el centro del castillo, donde habita el Señor con toda su humanidad y divinidad. Enséñanos a considerar estas cosas del alma siempre con «plenitud, anchura y grandeza».


Él está ahí


¿Por qué descansar?

Gotas de sabiduría ignaciana

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