Crítica participación de la mujer en la Iglesia

Por Jorge Costadoat sj
La actual condición de la mujer en la Iglesia, a estas alturas, no es un descuido. Es un pecado. La apuesta cristiana es esta: el Evangelio ayuda a que las mujeres lleguen a su plenitud; el anuncio del Evangelio, si no se encamina a desplegar integralmente a las mujeres, no es evangélico.

Acercarnos a la luz

Por José Antonio Pagola
Qué fácil también creer que la realidad es justamente tal como yo la veo, sin ser consciente de que el mundo exterior que yo veo es, en buena parte, reflejo del mundo interior que vivo y de los deseos e intereses que alimento.

El Papa: la Redención es gratuita

Por Griselda Mutual
Nadie es olvidado en la Plegaria eucarística, y si tenemos alguna persona que lo necesita, o que ha pasado de este mundo a otro, podemos nombrarla interiormente y en silencio, o hacer escribir para que el nombre sea dicho. Y esto “no debe ser pagado”.

El Evangelio que anunciamos las mujeres. Somos Templo del Espíritu

Por Luisa Escobar Rodríguez
Del Evangelio del domingo, podemos extraer algunas claves que nos ayudan a comprender ese celo de Jesús por la casa de su Padre. Y también nos podemos preguntar qué tiene que ver esto con nosotras, de manera particular, próximas al día la mujer. ¿Por qué no? La Palaba de Dios es viva.

El Evangelio que anunciamos las mujeres. Salir del desierto con Jesús

Por Carolina del Río Mena
¡Queridas amigas y compañeras de ruta, queridos amigos! Desde el primer domingo de Cuaresma, y hasta el último domingo del año litúrgico 2018, estaremos compartiendo con ustedes una reflexión sobre el Evangelio dominical. Con ello queremos visibilizar y compartir una palabra dicha por mujeres sobre la Palabra.

El culto al dinero

Por José Antonio Pagola
El hombre occidental se ha hecho en buena parte materialista y, a pesar de sus grandes proclamas sobre la libertad, la justicia o la solidaridad, apenas cree en otra cosa que no sea el dinero.

«Sí quiero, sana»

Por Alfredo Infante sj
Hoy, Jesús sigue pasando y liberando. Ante todo poder excluyente y arbitrario, viene a tocarnos para decirnos «sí quiero, quedas sano», recupera tu dignidad, que para Dios la dignidad humana está por encima de cualquier ley, Estado, ideología y religión.