La espiritualidad ignaciana y su contribución a la democracia

Si el amor es comunicación, como dice Ignacio en la contemplación para alcanzar amor, deberemos aprender a comunicarnos aun en medio del desacuerdo y el conflicto. Pero, sobre todo, a comunicarnos desde nuestros afectos. Con nuestras urgencias, odios, miedos, alegrías y aprender que la comunicación y el consenso no solo son resultado de un acuerdo racional-lógico entre la comunidad comunicativa, sino que es producto de la interacción, a veces áspera, de deseos, pasiones y necesidades.






El aceite del corazón




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