Venezuela: El Panal

Por Óscar Bastidas Delgado
El último grito de la moda es El Panal, moneda dizque comunal impresa por el colectivo Alexis Vive, en un sector de la Parroquia 23 de enero de Caracas. Ella equivale a 5.000 bolívares, y a pesar del pretendido sesgo anticapitalista de sus emisores, está anclada al bolívar y a la hiperinflación, por lo que cada día pierde poder adquisitivo.

Las empresas Gacela

Por Arturo Prins
La gacela es un antílope de las zonas semidesérticas de África y Oriente Próximo que se destaca por su agilidad y gracia corporal. En un desierto económico las empresas Gacela podrían ayudar al progreso. Hay que alentarlas y multiplicarlas.

¿Por qué nos seguimos haciendo daño?

Por Luigino Bruni
Con ocasión de la concesión del Premio Nobel de Economía a Richard H. Thaler, teórico del empujón (nudge), reflexión de Luigino Bruni. El cuidado de las relaciones está en correlación con el cuidado de uno mismo.

Los pobres son de Dios

Por José Antonio Pagola
No se ha de sacrificar la vida, la dignidad o la felicidad de las personas a ningún poder. Y, sin duda, ningún poder sacrifica hoy más vidas y causa más sufrimiento, hambre y destrucción que esa “dictadura de una economía sin rostro y sin un objetivo verdaderamente humano”.

La Economía Naranja

Por Arturo Prins
En países latinoamericanos y de otras regiones está surgiendo una nueva economía que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) equipara de alguna manera con la economía del conocimiento: la denomina Economía Naranja. Incluye actividades creativas en las artes y la cultura, usualmente asociadas al color naranja, de allí su nombre.

Raíces católicas de la economía de mercado

Por Luis Zemborain
Los autores escolásticos llegaron a la conclusión de que precios, salarios, ganancias e intereses se regulaban por los principios de la justicia conmutativa, siguiendo la estimación común que se realiza en el mercado, por lo que debían permanecer libres de la injerencia del gobierno.

Una experiencia inolvidable en Haití

Por Pedro von Eyken
Sin comparar ni menospreciar en absoluto a los pueblos de los anteriores países en los que he vivido desde 1986 y a los que conocí en diferentes misiones especiales, no recuerdo un solo lugar en el que tanta gente me sonriera por el solo hecho de mirarla o dirigirle un saludo.