Tras siete años de reformas, el Vaticano rinde examen sobre transparencia financiera ante Europa

Los inspectores de Moneyval reconocerán los avances contra el lavado de dinero.

Hernán Reyes Alcaide

29 septiembre, 2020, 1:20 pm
9 mins

La reforma del Papa Francisco a las estructuras económico-financieras de la Santa Sede para buscar más transparencia tendrá durante los próximos 15 días una de las paradas más difíciles de los siete años ininterrumpidos de avances.

La llegada de Moneyval, el organismo europeo que controla y juzga los avances de los Estados miembros en la lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo pondrá a revisión todo lo hecho por el pontífice. El objetivo, más cercano que nunca, es quitarle a la Santa Sede el estigma de destino gris para los fondos mundiales que se encontró Jorge Mario Bergoglio al asumir y que, en uno de sus más ambiciosos proyectos, está cerca de cambiar. No le ha sido fácil al Papa, por las circunstancias internacionales, por un lado, pero por las complicaciones internas, más que nada.

RATIFICACIÓN EUROPEA

Hasta el 13 de octubre, la delegación de Moneyval se instalará en Roma para escrutar los documentos vaticanos acumulados en los ocho años pasados desde su última visita en 2012. Con la inspección, el Vaticano apuesta a obtener la ratificación europea a la serie de reformas impulsadas por el pontífice desde su entronización en 2013, entre ellas la vigorización del ente encargado de monitorear las cuentas vaticanas, la Autoridad de Información Financiera (AIF), y la creación de una nueva secretaría de Economía que centralice el control de las arcas.

‘MÚSCULO JUDICIAL’ PARA LUCHAR CONTRA LA CORRUPCIÓN

El antecedente más cercano fue una valoración positiva de Moneyval a las reformas impulsadas por Bergoglio, pero el pedido de mayor traducción en procesos concretos ante las sospechas que pudieran surgir de posibles ilícitos en el dinero entrante a las arcas vaticanas. Fue en 2017, durante un monitoreo a distancia, que Moneyval consideró en su informe anual presentado en Estrasburgo que a la Santa Sede no le haría mal algo de “músculo judicial” para judicializar los señalamientos de movimientos sospechosos.

Y es en esa línea que debe leer la designación que el lunes hizo el Papa Francisco de un nuevo fiscal vaticano, el abogado italiano Gianluca Perone, con larga experiencia en finanzas internacionales y que agrega expertiz en la materia al equipo de la fiscalía de la Santa Sede que también integran Gian Piero Milano y Alessandro Diddi.

Pero la última designación del Papa no es la única que apunta a alinear a los entes y a las personas en su batalla por más transparencia. Ya en noviembre pasado, Francisco designó al juez italiano Carmelo Barbagallo, de larga trayectoria en puestos de control financiero, al frente de la AIF, el organismo encargado de revisar las cuentas del Vaticano.

Barbagallo, nacido en Catania el 28 de febrero de 1956, se desempeñaba hasta entonces como asesor del Directorio del Banco Central de Italia en temas de vigilancia bancaria y financiera.

Pero, tema no menor, la llegada de los inspectores europeos se da en marco de la decisión del pontífice de despedir al ya despojado de sus derechos de Cardenal, Angelo Becciu, sospechoso de maniobras para favorecer a cooperativas de sus hermanos en su Cerdeña natal.

El nombre de Becciu, que de todos modos clama por su inocencia, también había estado vinculado a las operaciones investigadas por la Justicia vaticana por la compra de propiedades en Londres por cerca de 200 millones de euros con dinero del denominado Óbolo de San Pedro, una de las cuentas destinada a la caridad papal.

La apuesta vaticana es que el affaire Becciu, que no hizo más que evidenciar una vez más la capacidad de respuesta papal, no sea el árbol que tape todo el recorrido previo. Sin ir más lejos, el mes pasado Francisco designó al laico español Maximino Caballero Ledo como secretario general de la Secretaría para la Economía de la Santa Sede, en otro paso más en su intento de sanear las finanzas del Vaticano.

REVISORES EXTERNOS

En agosto de 2019, en otro paso más hacia la transparencia, Francisco impuso la obligatoriedad de revisores externos para las cuentas del IOR.

Así, el artículo 26 del nuevo estatuto establece que “la revisión legal de las cuentas es ejercida por un revisor externo (persona física o sociedad), nominado por la Comisión Cardenalicia, a propuesta del Consejo de Superintendencia, por un periodo de tres ejercicios consecutivos, renovable una sola vez”.

En el estatuto anterior, que había sido establecido por san Juan Pablo II en 1990, no se establecía la obligatoriedad de que los revisores fueran externos a la estructura del IOR.

Además, en el nuevo artículo 27, se otorga al revisor externo la potestad de examinar “todos los libros y documentos contables”, algo que tampoco figuraba en el estatuto anterior.

PASOS BERGOGLIANOS HACIA LA TRANSPARENCIA

Francisco creó la secretaría para la Economía del Vaticano en febrero de 2014, menos de un año después de ser elegido, con la intención de englobar todas las operaciones financieras luego de la serie de escándalos que, durante el pontificado de su predecesor Benedicto XVI, dieron origen a los denominados “Vatileaks” 1 y 2.

Tras más de tres años al frente, el cardenal australiano George Pell dio un paso al costado de la conducción económica en junio 2017, acosado por un juicio por supuesto abuso de menores del que luego fue absuelto, y su cargo fue ocupado desde el año pasado por el jesuita español Juan Antonio Guerrero Alves.

La visita de Moneyval aparece así como un paso crucial para terminar de confirmar la legitimación ante el mundo de los pasos bergoglianos hacia la transparencia, no obstante la abismal distancia que parece haber entre sus prácticas y el nivel de acompañamiento de buena parte de la Curia romana. Desde la última revisión telemática de Moneyval, de todos modos, mucho ha cambiado: Al año siguiente, en 2018, se dio la primera condena por el delito de lavado de dinero dentro del Vaticano, al tiempo que el denominado “Banco Vaticano”, o IOR, adhirió al sistema SEPA, que le permite contar con el código IBAN para las transacciones.

_________________________
Fuente: www.religiondigital.org

Corresponsal en Roma.