Tres años después de la Agenda de la Unión Europea para las Migraciones; presentación del informe

“Forgotten at the gates of Europe”, presenta cómo migrantes, solicitantes de asilo y refugiados perciben las fronteras de Europa.

Servicio Jesuita a Refugiados

05 julio, 2018, 10:47 am
5 mins

En mayo de 2015, la Comisión Europea presentó la Agenda Europea para las Migraciones, cuyo objetivo era dar respuesta a los retos que supone el aumento de la llegada de migrantes y refugiados a Europa. Tres años después, estas llegadas han disminuido, y los legisladores afirman que su plan funcionó.

“Sin embargo, la realidad es que la gente sigue muriendo tratando de llegar a Europa”, dice Claudia Bonamini, responsable de políticas e incidencia pública del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) Europa y, como lo demuestra el incidente del Aquarius, la acogida a quienes lo intentan es cada vez más fría”. En su último informe “Forgotten at the gates of Europe” (Olvidados a las puertas de Europa), el JRS Europa pide cambios sustanciales en las políticas ad hoc hacia un Sistema Europeo Común de Asilo que haga honor a su nombre.

OLVIDADOS A LAS PUERTAS DE EUROPA

En “Forgotten at the gates of Europe”, el JRS Europa documenta cómo migrantes, solicitantes de asilo y refugiados perciben las fronteras de Europa. A lo largo de 2017, entrevistamos a personas en Croacia, Grecia, Italia, Malta, Rumania y en el enclave español de Melilla (en África del Norte), lugares que representan para muchos el primer punto de contacto con el territorio de la Unión Europea (UE).

RECHAZADOS, ENGAÑADOS Y DESVIADOS A OTROS LUGARES

El informe revela que se siguen llevando a cabo expulsiones violentas en varias fronteras externas de la UE, como entre Croacia y Serbia, o en Melilla (fronteriza con Marruecos). Incluso ya en territorio de la UE, estas personas suelen encontrarse con enormes dificultades para acceder a los procedimientos de asilo porque no cuentan con la información necesaria, o porque las autoridades de los Estados miembros de la UE deliberadamente los derivan a otros lugares.

En Croacia, se les pedía firmar formularios en idiomas que no comprendían. Pensaban que habían solicitado asilo, pero en su lugar estaban siendo expulsados a Serbia. En Rumania, personas que llegaron desde el Mar Negro describieron que fueron automáticamente detenidas sin que nadie les dijera cómo podían solicitar el asilo. En Grecia, Italia y Malta, algunas personas dijeron al JRS que no podían cursar los trámites de asilo porque no les dijeron cómo hacerlo y todo estaba en idiomas que no entendían.

EL SISTEMA DE DUBLÍN, UN OBSTÁCULO A LA PROTECCIÓN

El JRS también encontró que el Reglamento de Dublín es un gran obstáculo a la protección en Europa. Algunas personas evitan solicitar el asilo no porque no necesiten protección, sino porque ya conocen el Reglamento de Dublín. Saben que, si solicitan asilo, deberán permanecer en el Estado miembro a través del que ingresaron por primera vez en la UE. Por lo tanto, algunas personas evitan hacer la solicitud ya sea por las condiciones inhumanas y de hacinamiento en los centros de recepción, porque no pueden acceder al procedimiento de asilo, o bien porque tienen familia en otro lugar.

LA NECESIDAD DE UN SISTEMA DE ASILO EUROPEO COMÚN QUE HAGA HONOR A SU NOMBRE

El JRS pide un cambio político fundamental en todo el ámbito de la UE. Esta debe crear principalmente caminos seguros y legales para las personas que buscan protección. Además, en los debates en torno a la reforma actual del Sistema Europeo Común de Asilo, los Estados miembros deben trabajar para garantizar condiciones de acogida dignas, así como el establecimiento de trámites de asilo rápidos y justos en toda la UE. El Reglamento de Dublín debe reformarse para garantizar que se tengan en cuenta las preferencias de los solicitantes de asilo y que puedan decidir qué Estado miembro es responsable de su solicitud.

El JRS Europa presentó el informe “Forgotten at the gates of Europe” (Olvidados a las puertas de Europa) en Bruselas, en la víspera del Día Mundial del Refugiado, el 19 de junio de 2018.

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Fuente: http://es.jrs.net

El Servicio Jesuita a Refugiados es una organización católica internacional que trabaja en más de 50 países, con la misión de acompañar, servir y defender los derechos de los refugiados y desplazados forzosos.