Una mirada que transforma

Seguir a Jesús, deteniéndonos a mirar, como Él, el contexto en el que nos movemos, y desde ahí romper esquemas en pos de un banquete abierto, inclusivo y fraterno.

Domingo 31 de agosto de 2025
Evangelio según san Lucas (Lc 13, 22-30).

En sábado, Jesús entró en casa de uno de los principales fariseos para comer y ellos lo estaban espiando. 

Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les decía una parábola: «Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y venga el que os convidó a ti y al otro, y te diga: ‘Cédele el puesto a este’. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto.

Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: ‘Amigo, sube más arriba’. Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales.

Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido».

Y dijo al que lo había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado.

Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; y serás bienaventurado, porque no pueden pagarte; te pagarán en la resurrección de los justos».

A Jesús lo invita un fariseo a su casa. Es una comida donde se reúnen invitados diversos que, al llegar, buscan colocarse en los primeros puestos. Jesús observa lo que va aconteciendo en su entorno y se dispone una vez más, como es su costumbre, a sorprendernos con una parábola dirigida a los invitados y una buena recomendación al anfitrión.

Jesús no mira de una manera neutra a su alrededor, Él ve en profundidad, desde un ángulo que engloba actitudes, relaciones y emociones. Después, habla y actúa, con la intención de un cambio en quienes lo escuchan.

Jesús no mira de una manera neutra a su alrededor, Él ve en profundidad, desde un ángulo que engloba actitudes, relaciones y emociones.

Jesús observa desde un lugar diferente y desde ahí crea una «parábola», un mensaje invitando al cambio concreto. Las parábolas tienen siempre un llamado a la conversión, a la búsqueda de valores más profundos. ¿A qué nos invita Jesús en este texto?

– A elegir la humildad por sobre la grandeza y la soberbia.

– A valorar, como lo hace Jesús, a la gente sencilla, la que no puede devolver nada, esa es la importante.

– A seguir a Jesús deteniéndonos a mirar, como Él, el contexto en el que nos movemos, y desde ahí romper esquemas en pos de un banquete abierto, inclusivo y fraterno.

Al igual que Jesús, que logra situarse de manera vinculante y comprometida con su entorno para transformarlo, también nosotras hoy estamos invitadas a valorar y a concretar esa cualidad que poseemos como mujeres. Muchas veces, desde una mirada patriarcal, esta cualidad se desvaloriza, menosprecia y juzga negativamente.

Una vez más, las mujeres no aparecen en el texto y no es difícil pensar dónde estarían ellas en una cena tan importante.

Si ponemos en paralelo el texto de hoy con una eucaristía dominical, posiblemente podremos reconocer a algunos de los invitados que vio Jesús, buscando y cuidando sus lugares establecidos como si de propiedad privada se tratara. Como si lo central de la celebración fueran los puestos y aquí sí que no queda nadie afuera.

Mujeres Iglesia nace a partir de ubicarnos desde un lugar diferente, como lo hace Jesús, para transformar la Iglesia y las formas de relacionarnos al interior de ella. Mujeres Iglesia es una mirada que transforma desde dentro, positivamente, que se esfuerza por hacer visible lo que no se quiere visibilizar. Dejemos que la Ruah siga acompañándonos.


Fuente: Mujeres Iglesia Chile / Imagen: Pexels.

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