Venezuela: Acompañamiento humanitario

No podemos dejar solos a nuestros hermanos y permitir que nuestra sociedad se continúe deteriorando.

Saúl Jiménez

12 octubre, 2018, 12:38 pm
6 mins

En nuestro país estamos viviendo una situación económica, social y política difícil, y la gran mayoría de la población no estaba preparada para ello. De allí que la incertidumbre, desconsuelo, desesperanza nos pueda arropar a todos si no nos detenemos a reflexionar y repensar nuestro futuro como nación.

Dentro de esas incertidumbres debemos ubicarnos en que hay problemas de problemas, me refiero a que existen sectores de la población que están en una situación de mayor riesgo que otras, y que por lo tanto debemos prestar mayor atención a esos sectores y tratar de que salgan de la zona crítica y empiecen a andar en el sendero del desarrollo.

En ese sentido nos debemos referir a los cordones de miseria que rodean las grandes ciudades y que se encuentran desasistidos por los programas sociales que tienen los diferentes niveles de gobierno, dado que se tienen programas en forma general, cuando lo que requieren esas poblaciones más vulnerables es una asistencia personalizada por familia; muchas de ellas no cuentan ni reciben de esos bonos que entrega el gobierno nacional.

Si vamos revisando la situación los sectores más vulnerables, y que están en estos momentos en una etapa de desnutrición crónica, estos no tienen acceso a esos programas porque para ello requieren acompañamiento tecnológico, es decir, además de sacar el Carnet de la Patria, necesitan conectarse por internet a las páginas del gobierno, tener una cuenta en un banco, un teléfono celular al que les lleguen las notificaciones y demás pasos necesarios, sin embargo, ellos no tienen nada esos conocimientos ni apoyo en tal sentido.

Los funcionarios del gobierno dan como un hecho que todos los ciudadanos venezolanos, o que residen en el país, están siendo atendidos o tienen los mecanismos creados para prestarles la debida atención, porque desde Caracas se implementaron los mismos; lamentablemente no es así, los sectores más vulnerables requieren de una visita a sus casas, acompañamiento en la esperanza, talleres de autoestima y programas de desarrollo integral, los cuales ningún programa de los diferentes niveles de gobierno los tiene, de allí que se gasta un dineral en programas sociales y el pobre cada día es más pobre, el que milita o está cercano a los centros de poder recibe los beneficios más seguidamente.

Los sectores más vulnerables están siendo asistidos con todas las limitantes del caso, por no contar con todos los recursos necesarios. Es a través de los grupos de apostolado cristiano de diferentes religiones —sobre todo de los vinculados a la Iglesia católica, con Cáritas a la cabeza, organizaciones de la sociedad civil como el Grupo Social CESAP y sus asociadas en diferentes estados del país, o iniciativas de otras organizaciones— que se asiste a los barrios en ese acompañamiento.

Ahora bien, es importante no caer en el asistencialismo, sino que es una necesidad, y en eso estamos trabajando: ir hacia la capacitación para el trabajo en oficios donde se puedan desempeñar e inicien la producción de sus propios recursos, que les permita adquirir sus alimentos y generar pequeños recursos económicos que se puedan mover en el barrio y dinamicen su entorno.

Lograr este objetivo indudablemente requiere de mística, compromiso social, capacitación, mucho voluntariado que nos permitan abarcar más espacios en el menor tiempo posible, porque la desnutrición, las enfermedades, el decaimiento no esperan, esas problemáticas siguen avanzando cada día a pasos agigantados; ante el deterioro y la desnutrición debemos buscar la forma de detenerlos en el menor tiempo posible, porque de lo contrario los daños serán irreparables.

Debemos dar Gracias a Dios porque cada día que pasa se nota la incorporación de nuevos grupos de apostolados en las diferentes barriadas, con programas de acompañamiento en La Esperanza, llevando no solo insumos para la alimentación, sino que también dándole seguimiento a las actividades realizadas, lo que nos permite ir evaluando los avances en ese sentido, llevando control de peso y talla para lograr tener estadísticas valederas.

Por otro lado, se van diseñando e implementando cursos cortos de diferentes actividades prácticas como tejidos, costura, electricidad, herrería y otras labores que nos permiten ir avanzando en paralelo al desarrollo integral de estos hermanos.

Estamos conscientes desde nuestras organizaciones que no debemos ni estamos en capacidad de suplantar el papel y responsabilidad que le corresponde al Estado de atender a la población más vulnerable para lograr su desarrollo, y el desarrollo del país, aun así, tampoco podemos dejar solos a nuestros hermanos y permitir que nuestra sociedad se continúe deteriorando; de allí nuestro compromiso de poder dar una mano en ese sentido.

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Fuente: http://revistasic.gumilla.org

Escribe para revista SIC de Venezuela.