«Y lo tocó»

Jesús no teme tocar lo que duele. Su toque no juzga, no exige, no etiqueta: cura. Y quizá hoy, tú también lo necesites. Por alguien, por Dios, por la vida. Solo cuando alguien se atreve a tocar nuestra herida, empezamos a vivir de verdad.

Una madre wampís llegó con su hijo enfermo. No pidió medicinas ni palabras bonitas. Solo dijo: «Padre, tócalo». En sus ojos había una fe silenciosa que desarma. Me paralizó. Jesús hizo lo mismo con el leproso: lo tocó. Sin miedo, sin distancia, sin reglas. Lo tocó. Y todo cambió.

En el Amazonas, tocar significa: «te veo, importas, no estás solo». Es compartir la vida, acompañar el dolor, sostener lo frágil. Hoy, en muchos lugares, la gente vive conectada a pantallas, llena de mensajes, vacía de contacto. Rodeados de gente, pero solos.

En el Amazonas, tocar significa: «te veo, importas, no estás solo». Es compartir la vida, acompañar el dolor, sostener lo frágil.

Jesús no teme tocar lo que duele. Su toque no juzga, no exige, no etiqueta: cura. Y quizá hoy, tú también lo necesites. Por alguien, por Dios, por la vida. Solo cuando alguien se atreve a tocar nuestra herida, empezamos a vivir de verdad.

Porque quizá, solo quizá, Dios empieza su Reino rozando suavemente tu corazón.


Fuente: https://pastoralsj.org / Imagen: Pexels.

logo

Suscríbete a Revista Mensaje y accede a todos nuestros contenidos

Shopping cart0
Aún no agregaste productos.
Seguir viendo
0