Afganistán: La guerra inútil que Estados Unidos nunca ganó

Antes que las dos mil páginas de entrevistas a personal involucrado, publicadas por The Washington Post, lo revela un mínimo de sentido común aplicado a esta masacre legalizada.

Los Estados Unidos, la mayor potencia militar mundial, ¿pueden estar ganando una guerra contra grupos guerrilleros en Afganistán comenzada hace 18 años? Tan solo la duración del conflicto, dice que sostener eso es exponerse al ridículo. Si a eso se le agregan los magros resultados logrados, un país que no se ha pacificado, los talibanes que no han modificado una coma de su radicalismo y que siguen dominando en el país, al punto que el gobierno de Donald Trump está negociando con ellos una salida, la producción de opio que se ha disparado más que antes, arroja una serie de elementos que el sentido común no puede obviar.

Lo que hace el diario The Washington Post es confirmar aquello que a todas luces debería haber supuesto cualquiera, sin necesidad de las dos mil páginas de apuntes de más de 400 entrevistas con personal empeñado en el conflicto, de un modo u otro, que acaba de publicar. El diario ha ganado una batalla legal y así ha podido dar a conocer el informe “Lecciones Aprendidas”, realizado para diagnosticar los errores cometidos en el conflicto. “Carecíamos de un conocimiento fundamental de Afganistán, no sabíamos qué estábamos haciendo. ¿Qué tratamos de hacer aquí? No teníamos la más remota noción de lo que estábamos acometiendo”, aseguró en 2015 el general de tres estrellas Douglas Lute. El oficial fue alto mando de la Casa Blanca en la guerra durante las Administraciones de George W. Bush y Barack Obama. “Si el pueblo estadounidense conociera la magnitud de la disfunción… 2.400 vidas perdidas. ¿Quién va a decir que eso fue en vano?”. Cuatro años después aparece claro que más de 2.400 muertos y más de 20 mil heridos no han modificado en nada la realidad afgana. Y el dato no contempla a los contratistas privados (léase mercenarios) muertos en el conflicto, no menos de 1.800, a los que hay que agregar las bajas de los países que participan de la coalición allí presente, británicos, alemanes, italianos, canadienses, franceses… unos 700 muertos y miles de heridos. Y tampoco contempla los muertos entre la población, que se estiman en 150 mil, al tiempo que habría unos 162 mil heridos y más de 1.200.000 desplazados… una tragedia dantesca por la magnitud de lo ocurrido y, en especial, por su inutilidad.

Para los Estados Unidos y el mundo vuelve a tomar forma el fantasma de Vietnam, la otra guerra que no solo no se ganó, sino que sobre ella se mintió para evitar el rechazo de la ciudadanía. “No tengo ningún tipo de visibilidad sobre quiénes son los malos”, dice un apunte escrito por el ex secretario de la Defensa, Donald Rumsfeld, en 2003. Nadie tuvo esa visibilidad, en una guerra nacida al día siguiente de los ataques el 11 de septiembre de 2001 con el objetivo de castigar la hospitalidad que Afganistán ofrecía a Osama Bin Laden, el fundador de Al Qaeda. ¡Nunca hubo una evidencia clara de que esos atentados estuvieran vinculados a la organización terrorista! Eso lo dice todo sobre lo absurdo de una guerra que, como reveló en su momento el presidente alemán Horst Khöler, en realidad tuvo una finalidad comercial. No por nada, luego de declarar eso fue obligado a renunciar.

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Fuente: https://ciudadnueva.com.ar

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