Chad: estudiantes de Darfur destacan tras la transición del plan de estudios

El Servicio Jesuita a Refugiados prioriza la necesidad de la educación para las poblaciones desplazadas que viven en contextos de incertidumbre. Para los estudiantes de Darfur que viven en el este del Chad, el futuro de la educación es brillante y más seguro que nunca.

Isabelle Shively

10 Octubre, 2017, 11:58 am
5 mins

Más de una década después del inicio del conflicto en su país, los refugiados de Darfur siguen en doce campamentos cerca de la frontera chadiana con Sudán. En estos doce asentamientos, el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) impulsa su proyecto educativo de mayor envergadura a nivel mundial, que durante los últimos años se ha centrado en apoyar a estudiantes y educadores en el proceso de transición a un nuevo plan de estudios.

El éxito de estos estudiantes, maestros y del propio personal del JRS involucrado en esta iniciativa, se evidencia en los resultados del Examen Nacional de Bachillerato (BAC) de este año, una prueba pública chadiana obligatoria para certificar la educación secundaria. En 2017, más estudiantes darfurianos que nunca en el este del Chad se matricularon para realizar el test; no solo la mayoría de los que se examinaron aprobaron, sino que aumentó la cifra de mujeres jóvenes que participaron.

Como en muchas comunidades de refugiados, la educación sigue siendo una parte esencial de la vida cotidiana y una prioridad importante para los refugiados de Darfur. “Cuando una población se traslada a un lugar debido a situaciones de emergencia (y especialmente después de un conflicto), la educación es clave para recuperar las normas de protección infantil y promover el bienestar, así como para reconstruir la comunidad”, explica Nadezhna Castellano, especialista internacional de educación del JRS.

Desde 2003, las escuelas de los doce campamentos que albergan a los refugiados de Darfur en el este del Chad siguen el sistema educativo sudanés. En 2014, el ACNUR y el Gobierno del Chad decidieron iniciar la transición del plan de estudios utilizado en estas escuelas al currículum estándar chadiano utilizado en todo el país.

La transición no fue fácil y hubo problemas a nivel pedagógico, organizativo y político: los maestros no estaban familiarizados con el nuevo currículo, las diferentes estructuras educativas trataban de encontrar puntos de encuentro y no había libros de texto de algunos niveles. Para los refugiados y otras comunidades vulnerables, un cambio como este también era complicado a nivel social: “el currículum representa las identidades comunitarias y nacionales. Estudiamos nuestra geografía, nuestro idioma y nuestra historia… Y cuando lo has perdido todo, a veces la educación es el único legado que puedes dar a tus hijos”, dice Nadezhna sobre las dificultades de las transiciones curriculares en un contexto de desplazamiento y emergencia humanitaria.

En respuesta a estos desafíos, el JRS centró sus programas en el este del Chad en iniciativas educativas que incluyeran el desarrollo de una mejor capacidad docente. Eso se hizo, en parte, mediante un programa de tutoría en el que los profesionales chadianos de educación enseñaron a sus homólogos sudaneses. También fue importante preparar bien a los estudiantes y estimularlos a examinarse en el BAC. Parte de la programación educativa se orientó específicamente a involucrar, apoyar y empoderar a las jóvenes.

Ahora, unos años más tarde, se cierra el círculo del beneficio de la transición. Y el JRS se siente orgulloso de los logros de los estudiantes de Darfur que han participado en este proyecto. En los próximos años, las oportunidades de éxito en la educación superior y profesional continuarán expandiéndose en el este del Chad, ya que los programas educativos del JRS se centran en dotar de becas adicionales a los estudiantes, ofrecer kits escolares, facilitar la capacitación continuada de maestros y defender la educación.

Como organización, el JRS prioriza la necesidad de la educación para las poblaciones desplazadas que viven en contextos de incertidumbre. Para los estudiantes de Darfur que viven en el este del Chad, el futuro de la educación es brillante y más seguro que nunca.

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Fuente: http://es.jrs.ne

Asistente Internacional de Comunicaciones, Servicio Jesuita a Refugiados (JRS).