Circuito extrainstitucional del poder: desafíos de transparencia en la política chilena

Es imperativo advertir sobre los efectos de este circuito extrainstitucional del poder, especialmente en consideración a la actual desconfianza ciudadana hacia la política en Chile.

En Chile, la existencia del lobby no se manifiesta como un suceso inusual. Las revelaciones en torno a las gestiones del lobbista Pablo Zalaquett, miembro de la UDI, destinadas a establecer nexos entre los ministros del gobierno liderado por el presidente Gabriel Boric y la élite empresarial durante ocho reuniones secretas en su residencia, sugieren una dinámica de intereses intrincada. En el domicilio de Zalaquett en Lo Barnechea tuvo lugar un encuentro previamente no divulgado. Se configuró como una convocatoria a comer en la que participaron los titulares de Economía, Nicolás Grau, y de Medio Ambiente, Maisa Rojas, además de empresarios vinculados a la salmonicultura. CIPER Chile ha corroborado la presencia de Rodrigo Sarquis Said, director de Blumar, la pesquera que anteriormente enfrentó escrutinio judicial por el financiamiento irregular de campañas políticas. Importa resaltar que Sarquis es pariente de Pablo Zalaquett Said, quien figura registrado como lobbista de Blumar en encuentros con diversas autoridades durante el segundo mandato de Sebastián Piñera(1).

Atingente a esta coyuntura, emerge un concepto acuñado por el difunto intelectual socialista chileno Antonio Cortés Terzi, conocido como el “circuito extrainstitucional del poder”. Según la obra homónima de Cortés Terzi (2000), este concepto se distingue por la presencia de actores no reconocidos formalmente en la política, así como por actores institucionales que, investidos de autoridad, optan por métodos no convencionales (p. 84-85). Este poder, manifestándose en diversas esferas, como el empresariado, la tecnopolítica y los medios de comunicación, opera en dominios no sujetos a regulación legal, desempeñando el papel de mecanismo para abordar cuestiones de significativa relevancia.

En el entramado de este circuito, en la perspectiva de Cortés Terzi, el empresariado surge como agente activo impulsor de la modernización, mientras la tecnología se erige como el lenguaje de dicha modernización, estableciendo fundamentos para su interacción con la sociedad. En tal escenario, se torna imperativo advertir sobre los efectos de este circuito extrainstitucional del poder, especialmente en consideración a la actual desconfianza ciudadana hacia la política en Chile. Efectivamente, la desafección hacia la política se dirige precisamente a ese circuito extrainstitucional donde todo queda “atado y bien atado”, parafraseando la expresión del dictador español Francisco Franco en su discurso de Navidad en 1969.

La desafección hacia la política se dirige precisamente a ese circuito extrainstitucional donde todo queda “atado y bien atado”.

La transición hacia la democracia que sucedió a la dictadura civil-militar no puede interpretarse de manera simplista como una mera “derrota”; más bien, debe conceptualizarse como la consolidación efectiva de un “pacto”. La ratificación de esta alianza se manifiesta de manera concluyente en las recientes divulgaciones relacionadas con las reuniones entre los ministros del presidente Boric y los empresarios, las cuales fueron mediadas por Zalaquett, en una conducta que representa una clara infracción a la legislación nacional que prohíbe las prácticas de lobby. Lo más inquietante radica en que este tipo de actuaciones han sido sistemáticamente criticadas por el gobierno, incluso por los propios ministros, como la ministra de Medio Ambiente, Maisa Rojas.

María Jaraquemada, abogada y directora ejecutiva de Chile Transparente, experta en anticorrupción, desaprueba las explicaciones ofrecidas por el gobierno referidas a por qué no incluyó en el registro público de la Ley de Lobby las reuniones sostenidas por, al menos, seis ministros con empresarios en el domicilio de Pablo Zalaquett(2). Mientras tanto, el presidente de la UDI, Pablo Macaya, ha optado por mantener un completo silencio, al igual que el líder del Partido Republicano, José Antonio Kast. Igual actitud ha tenido la derecha política, aliada a la derecha económica y comunicacional (los diarios La Tercera y El Mercurio no se habían pronunciado al respecto, salvo después de la investigación de CIPER). En cambio, los empresarios justificaron estas reuniones secretas, como lo hizo el presidente de la CPC Ricardo Mewes, quien señaló que “son necesarias para generar confianza”(3), al igual que el vicepresidente de la SOFOFA, Oscar Hasbún, ligado a Andrónico Luksic.

Hay motivos para desilusionarse al observar que el presidente Boric, inicialmente respaldado por un electorado que alberga esperanzas de transformaciones, puede haberse enredado en las mallas del circuito extrainstitucional del poder, el cual, de acuerdo con la conceptualización de Cortés Terzi, se manifiesta en intersticios no sujetos a regulación legal y se transforma en el medio para abordar asuntos de magnitud significativa. Lo que ha llevado a cabo el presidente Boric es precisamente la ejecución de aquello que previamente censuraba con vehemencia. Además, es el propio presidente Boric quien, a través de su Estrategia Nacional del Litio, otorga una extensión de 30 años a Julio Ponce Lerou (ex yerno del general Pinochet), obteniendo respaldo transversal de todo el conglomerado político de su gobierno(4).

La figura de Pablo Zalaquett, previamente objeto de investigación por facturación falsa cuando se postulaba al cargo de senador por Santiago, y más tarde sometido a allanamiento por tráfico de influencias y lavado de activos en el caso de los “Tragamonedas”, revela el perfil del lobbista que lidera estas reuniones secretas(5). La pregunta provocadora planteada por Tomás Moulián en su obra El consumo me consume (1998) resuena en este contexto: “¿Qué legitimidad puede haber para sancionar a los delincuentes de escasos recursos en una sociedad donde la obsesión desmedida por el dinero normaliza la inmoralidad en los negocios y el tráfico de influencias políticas?” (p. 48). Las expresiones de Moulián cuestionan la validez y la justificación de castigar a individuos con escasos recursos económicos que cometen delitos, en un entorno donde la obsesión exagerada por la riqueza conduce a prácticas moralmente cuestionables en ámbitos empresariales y políticos. En otras palabras, se plantea la interrogante sobre la equidad de penalizar a los delincuentes pobres en un contexto donde la búsqueda excesiva de riqueza normaliza comportamientos inmorales en sectores empresariales y políticos.

Lo que Moulián indicaba en 1998 y, especialmente lo planteado por Cortés Terzi en el año 2000, no solamente alcanza ahora una considerable relevancia (y, lamentablemente, sigue siendo actual), sino que también ofrece justificaciones que podrían ser aprovechadas por corrientes populistas.

BIBLIOGRAFÍA

— Cortés Terzi, Antonio. (2000). El circuito extrainstitucional del poder. Santiago: Ediciones Chileamérica-CESOC.
— Moulián, Tomás. (1998). El consumo me consume. Santiago: LOM Ediciones.

(1) https://www.ciperchile.cl/2023/12/29/en-la-casa-de-pablo-zalaquett-la-reservada-reunion-donde-los-ministros-grau-y-rojas-acercaron-posiciones-con-la-industria-salmonera/
(2) https://www.ciperchile.cl/2024/01/04/comidas-de-zalaquett-las-explicaciones-que-han-dado-no-son-satisfactorias-y-van-en-contra-del-espiritu-de-la-ley/
(3) https://www.latercera.com/pulso/noticia/la-cpc-respalda-el-objetivo-de-las-reuniones-de-los-ministros-en-casa-de-pablo-zalaquett-pero-pide-mas-transparencia/H2BULODBJZCFNENO4C2KFUASPM/
(4) https://www.theclinic.cl/2024/01/05/de-asco-a-un-hito-clave-la-evolucion-de-la-opinion-del-presidente-boric-sobre-sqm-la-empresa-clave-en-el-acuerdo-por-el-litio/
(5) https://www.latercera.com/la-tercera-domingo/noticia/pablo-zalaquett-el-ran-anfitrion/GRO2TQEA5NDUTG62ZMUUT54YJU/


Imagen: Pexels.

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