Estados Unidos: crónica de un tiroteo anunciado

Un ex alumno de 19 años mató con un arma de guerra a 17 personas e hirió a otras 15. Ocurrió lo que varios habían pronosticado.

Las matanzas en las escuelas de los Estados Unidos se están transformando en “crónicas de muertes anunciadas”. En la ocurrida el miércoles 14 de febrero en una escuela de Parkland (Florida), y que ha dejado un doloroso saldo de 17 muertos y 15 heridos, el autor del tiroteo ha sido un joven de 19 años, Nikolas Cruz, con una conducta errática y problemática, quien terminó siendo expulsado también por haber amenazado a varios alumnos y por llevar armas, cuya posesión alardeaba entre sus coetáneos. Varios estudiantes de la escuela donde realizó la matanza estaban convencidos de que, si alguna vez se produjera un tiroteo en la escuela, sería protagonizado por él.

Sin embargo, pese a la conducta problemática del ex alumno, y a un historial que determinó su expulsión, el autor del ataque —que en noviembre había quedado huérfano—, pudo acceder legalmente a un rifle utilizado por las fuerzas militares y policiales. Pudo recibir entrenamiento militar y salir a cazar. Conocía en detalle la escuela donde realizó el ataque, activó alarmas anti incendio de modo que todos salieran de las aulas, lanzó bombas de humo y pudo actuar de este modo matando a adultos y adolescentes.

Cruz se alejó de la escuela al llegar las fuerzas policiales y hubo una persecución, al final de la cual fue arrestado. Tras él queda un reguero de sangre y terror, y la incongruencia cultural de un país que se resiste a limitar el acceso a armas de gran poder de fuego, mucho más allá de dotarse de una pistola para defensa personal.

En lo que va del año, hubo 30 tiroteos masivos —es decir, aquellos en los que hay al menos cuatro muertos—, al tiempo que las armas han provocado 1.800 víctimas mortales y 3.125 heridos, unas 40 muertes por día.

Queda poco por agregar si no la casi estéril tarea estadística para establecer cuál es el episodio más violento —el de ayer superó la conocida matanza de Columbine—, que por momentos aviva el debate sobre las armas de fuego. El año pasado hubo 15.590 muertos en tiroteos en los Estados Unidos, incluyendo el más sangriento, ocurrido en Las Vegas cuando un desequilibrado disparó desde un hotel con un arma automática, matando a 58 personas e hiriendo a 500. Sin embargo, pronto el debate se apaga, la mayoría republicana en el Congreso defiende a capa y espada una normativa constitucional que permite a los ciudadanos armarse para defenderse del arbitrio de un eventual gobierno (¡!), en un país que desde hace 250 años no conoce guerras internas y cuyo territorio ha quedado a salvo de todos los conflictos armados que han involucrado a los Estados Unidos.

Actúa con gran eficacia la Asociación Nacional del Rifle, que defiende no solo principios perimidos, sino un jugoso negocio para los fabricantes de armas que han vendido más de más de 290 millones de ejemplares, sobre un total de 320 millones de habitantes. Si a esto se agrega la provisión de armamento ligero y municiones para las Fuerzas Armadas y las fuerzas policiales, estamos ante un negocio inmenso.

Que eso sea un mal, queda claro para cualquiera que considere la situación de la seguridad en el país. Menos para los estadounidenses.

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Fuente: http://ciudadnueva.com.ar

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