Jornada Mundial del Medio Ambiente: Carta del Papa al presidente de Colombia

La sede del evento mundial este año era ese país, pero debido a la pandemia Covid-19 la celebración ha tenido lugar de forma virtual.

Con motivo de la Jornada Mundial del Medio Ambiente que celebrada el 5 de junio, dedicada a la biodiversidad y cuya sede es Colombia, el Papa Francisco envió una carta al presidente de la República de Colombia, Iván Duque Márquez.

A causa de la pandemia Covid-19, la celebración de la jornada ha tenido lugar de forma virtual, “un desafío que nos recuerda que ante la adversidad siempre se abren nuevos caminos para estar unidos como gran familia humana”, ha indicado Francisco.

La protección del medio ambiente y el respeto a la “biodiversidad” del planeta “son temas que nos conciernen a todos”, ha recordado el Papa. “No podemos pretender estar sanos en un mundo que está enfermo. Las heridas provocadas a nuestra madre tierra son heridas que sangran también en nosotros”.

En el quinto aniversario de la Carta encíclica Laudato Si’, el Santo Padre invita “a ser partícipes” del año especial anunciado para reflexionar a la luz del documento. Y así, “todos juntos”, el Papa ha animado a “tomar mayor conciencia del cuidado y protección de nuestra Casa Común, así como de nuestros hermanos y hermanas más frágiles y descartados de la sociedad”.

BIODIVERSIDAD

El Día Mundial del Medio Ambiente es la fecha más importante en el calendario oficial de las Naciones Unidas para fomentar la acción ambiental. Desde 1974, el 5 de junio se ha convertido en una plataforma global de alcance público que reúne a gobiernos, empresas, celebridades y ciudadanos en torno a un asunto ambiental apremiante.

En 2020 el tema es la biodiversidad —motivo de preocupación tanto urgente como existencial—. Eventos recientes, como los incendios forestales sin precedentes en Brasil, California y Australia, la invasión de langostas en el Cuerno de África y ahora la pandemia de Covid-19, “demuestran la relación inextricable entre los humanos y las redes de la vida en las que vivimos”, advierte la Organización de las Naciones Unidas.

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CARTA DEL SANTO PADRE

Me es grato dirigirme a usted, a todos los miembros organizadores, y a los participantes de la Jornada Mundial del Medio Ambiente, que este año tendría que celebrarse de manera presencial en Bogotá, pero a causa de la pandemia Covid-19, se va a tener de forma virtual. Es un desafío que nos recuerda que ante la adversidad siempre se abren nuevos caminos para estar unidos como gran familia humana.

La protección del medio ambiente y el respeto a la “biodiversidad” del planeta son temas que nos conciernen a todos. No podemos pretender estar sanos en un mundo que está enfermo. Las heridas provocadas a nuestra madre tierra son heridas que sangran también en nosotros. El cuidado de los ecosistemas necesita una mirada de futuro, que no se quede solo en lo inmediato, buscando una ganancia rápida y fácil; una mirada que esté cargada de vida y que busque la preservación en beneficio de todos.

Nuestra actitud ante el presente del planeta debería comprometernos y hacernos testigos de la gravedad de la situación. No podemos permanecer mudos ante el clamor cuando comprobamos los altísimos costos de la destrucción y explotación del ecosistema. No es tiempo de seguir mirando hacia otro lado indiferentes ante los signos de un planeta que se ve saqueado y violentado, por la avidez de ganancia y en el nombre —muchas veces— del progreso. Está en nosotros la posibilidad de invertir la marcha y apostar por un mundo mejor, más saludable, para dejarlo en herencia a las generaciones futuras. Todo depende de nosotros; si de verdad lo deseamos

Hemos celebrado recientemente el quinto aniversario de la Carta encíclica Laudato Si’, que atrae la atención al grito que nos lanza la madre tierra. Los invito también a ustedes a ser partícipes del año especial que he anunciado para reflexionar a la luz de ese Documento. Y así, todos juntos, tomar mayor conciencia del cuidado y protección de nuestra Casa Común, así como de nuestros hermanos y hermanas más frágiles y descartados de la sociedad.

Por último, los animo en esta tarea que han emprendido, para que sus deliberaciones y conclusiones sean siempre a favor de la construcción de un mundo cada vez más habitable y de una sociedad más humana, en la que todos tengamos cabida y en la que nadie sobre.

Y, por favor, les pido que recen por mí. Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide.

Cordialmente,
FRANCISCO
Vaticano, 5 de junio de 2020

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Fuente: https://es.zenit.org

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