Los niños refugiados de Palabek, ejemplos de supervivencia, resiliencia y esperanza

Todo vida, todo esperanza, todo aprovechamiento de cada instante a pesar de las infinitas dificultades y carencias.

Alberto López

27 marzo, 2019, 11:41 am
3 mins

A ver si eres capaz de encontrar los parecidos, o las diferencias, entre la tópica imagen del paisaje de aldea africana y la típica imagen del paisaje humano africano… todo vida, todo esperanza, todo aprovechamiento de cada instante a pesar de las infinitas dificultades y carencias. Aquí, en un asentamiento de refugiados en Uganda, donde viven de prestado y no saben por cuánto tiempo, se relativiza la mayoría de las preocupaciones al ver que son felices con la educación que les ofrecen los Salesianos, porque forma parte de su futuro.

A falta de agua, que, como todos también la tenemos que cargar en las famosas garrafas amarillas para poder lavarnos, y de un sol tan abrasador como cegador, hoy toca baño de humanidad en el asentamiento de refugiados de Palabek, Uganda. Posiblemente no sonrían tanto como otros niños en África, pero son un ejemplo de supervivencia (a una guerra), de resiliencia (al trauma de haber tenido que huir y haber perdido parte de su infancia) y de esperanza en el futuro y, sobre todo, en la paz.

Desde Elegu, frontera entre Sudán Del Sur y Uganda, en el centro de recepción de refugiados de Naciones Unidas y en el día más duro que recuerdo (ni ébola, ni niños de la calle, ni prostitución infantil, ni niños soldado…). Llevan días aquí y solo comen galletas energéticas, tienen pulseras de colores (sanos, huérfanos o discapacitados), huyen de la guerra, pero sobre todo del hambre, y en cuanto llega un camión y un autobús (con los asientos forrados de plástico) aplauden y se apresuran a recoger sus cosas quienes tuvieron suerte de no salir con lo puesto… No saben que la pesadilla no ha terminado y que les espera un asentamiento por tiempo incierto. Durísimas esas miradas, esa dependencia…

Da gusto que los buenos días sean así de alegres a las afueras de un asentamiento de refugiados, en Palabek. En la Escuela Técnica que han abierto los Salesianos para ellos y para la población local aprenden un oficio y llenan sus vidas de esperanza en el futuro.

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Fuente: www.religiondigital.org

Misiones Salesianas.