Nueva Constitución sobre la Curia Romana prevé un papel para los laicos en la elección de los obispos

El nuevo Dicasterio para la Evangelización desbancará en importancia a Doctrina de la Fe.

Cameron Doody

07 junio, 2019, 10:11 am
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Ha sido una reclamación constante durante muchos años en muchas partes del mundo, y ahora parece que por fin se hará realidad. El Vaticano incluirá a los laicos en el proceso de elección de sus obispos, quienes además serán elegidos según criterios fijados que deben ser “revisados periódicamente”, según el borrador de la nueva Constitución Apostólica sobre la Curia Romana, Praedicate Evangelium, al que ha tenido acceso la web estadounidense el National Catholic Reporter (NCR).

Según el NCR, el nuevo texto sobre la reforma de las estructuras vaticanas en el que el Papa Francisco y su Consejo de Cardenales han estado trabajando durante seis años especifica que seguirá siendo la Congregación para los Obispos, ahora rebautizado como Dicasterio para los Obispos, el que tendrá responsabilidad última en el nombramiento de los pastores.

En la cuestión de la elección de los prelados, el Dicasterio procederá de forma muy parecida a la prevista en la actual Constitución Apostólica Pastor Bonus (1988), “tomando en consideración las propuestas de las Iglesias y Conferencias Episcopales particulares, y después de haber consultado a los miembros de la presidencia de la respectiva Conferencia Episcopal”, pero es aquí donde se introduce una importante novedad al procedimiento fijado por Juan Pablo II. En este proceso de la elección de los obispos, “se involucra de forma apropiada al Pueblo de Dios en la diócesis interesada”, reza el borrador de Praedicate Evangelium.

EL NUEVO DICASTERIO PARA LA EVANGELIZACIÓN DESBANCARÁ A DOCTRINA DE LA FE

Otros puntos de la reforma de la Curia Romana confirmados por el NCR incluyen la eliminación de la distinción entre las otrora poderosas Congregaciones y los más consultivos Pontificios Consejos —para que todos pasen a denominarse Dicasterios— y la fundación de un nuevo Dicasterio para la Evangelización, que pasará a ser el segundo organismo de más importancia en el Vaticano, en detrimento de la actual Congregación para la Doctrina de la Fe, que pasará a ser el “número tres”.

Otras importantes novedades previstas en el borrador de Praedicate Evangelium incluyen un reforzado papel para la Pontificia Comisión para la Protección de los Menores, confirmada como una “institución independiente conectada a la Santa Sede, con una función consultiva al servicio del Santo Padre”. El presidente de dicha Comisión —actualmente el cardenal Seán O’Malley— “ejerce la autoridad de la Santa Sede” en el desarrollo e implementación de protocolos anti-pederastia, recuerda el borrador.

Otras innovaciones previstas en el documento son las de permitir a los fieles que apelen al Vaticano en “idiomas que están más extendidos en la Iglesia” que el latín, por un lado —si bien este último sigue siendo el idioma oficial de la Santa Sede—, o la de recomendar que se incluyan a laicos y laicas en “papeles de gobierno de importancia y responsabilidad” en la Curia Romana.

PRINCIPIOS RECTORES DE LA REFORMA

Entre su prólogo y las 243 nuevas medidas que establece para la re-estructuración de la burocracia vaticana, el borrador de la Constitución Apostólica consultada por el NCR incluye una serie de principios rectores que han guiado la reforma del Papa y sus consultores de la Curia Romana, algunos de los cuales son:

— Los cargos vaticanos —que “normalmente” solo servirán en Roma durante un máximo de diez años— deben considerarse “al servicio” de los obispos y las Conferencias Episcopales.

— Hace falta una “profunda descentralización” de la Iglesia, que significa “dejar en manos de los pastores diocesanos la facultad de resolver en el ejercicio del magisterium ordinarium las cuestiones que conozcan bien y que no tengan que ver con la unidad de la doctrina y de la comunión de la Iglesia universal”.

— La Curia debe tener como objetivo el servicio de la “comunión recíproca” entre el Papa y los obispos, y no debe asumir “una actitud de vigilancia o control” ni arrogarse la facultad de “decidir como una autoridad superior”.

— La Curia debe centrarse en la recopilación de las “mejores prácticas” de la Iglesia alrededor del mundo, de modo que puede “actuar como una especie de plataforma y foro de comunicación para las Iglesias particulares”.

— En la Curia “es necesario involucrar más a los laicos, incluso en importantes papeles de liderazgo dentro de la misma Iglesia, especialmente en áreas vinculadas a las realidades temporales”.

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Fuente: www.religiondigital.org

Escribe para el diario online Periodista Digital de España.