Obispo Santiago Silva: Reconstruir nuestra sociedad en la justicia y la paz

La mañana del domingo 5 de enero se celebró una eucaristía de desagravio a las puertas de la iglesia San Francisco de Borja, templo institucional de Carabineros de Chile, que fue incendiada el viernes pasado en el centro de Santiago.

Iglesia de Santiago

07 enero, 2020, 10:55 am
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La misa fue presidida por el obispo castrense Santiago Silva Retamales, y concelebrada por el Nuncio Apostólico en Chile, Alberto Ortega Martín; el arzobispo electo de Santiago, Celestino Aós Braco; el arzobispo emérito de Antofagasta, Pablo Lizama Riquelme; el obispo auxiliar de Santiago, Alberto Lorenzelli Rossi; los capellanes de las tres ramas de las Fuerzas Armadas y de Carabineros, junto a otros miembros del clero de dichas instituciones, y cientos de personas, entre ellos el Director General de Carabineros, General Mario Rozas Córdova.

Al iniciar la homilía, el obispo castrense, junto con agradecer la presencia de todos los asistentes, comenzó señalando que, si bien “habían quemado el templo, no habían quemado la comunidad, no quemaron la fe. Nuestra esperanza está incólume”.

Santiago Silva señaló que esa certeza animó a celebrar la Eucaristía “en este contexto de la epifanía del Señor, la manifestación de Jesucristo a los pueblos”, agregando: “A la luz del relato de la Epifanía, qué nos pasa, porqué en este minuto tenemos que celebrar una eucaristía a las puertas de una iglesia quemada y no una eucaristía dentro de las murallas del templo, ¿dónde hoy el Señor se manifiesta? En la historia de este Chile actual, ¿dónde estás Señor? Entre la violencia, entre las ansias justas de la gente, entre la falta de diálogo, entre la falta de respeto a las personas y las instituciones, ¿dónde Señor te encontramos?, ¿dónde te manifiestas?”.

Aludiendo a los sabios de oriente que supieron reconocer en el recién nacido al Salvador, “¿no será que nos faltan sabios que nos permitan discernir los caminos de hoy?, que con una voz profética, con una voz fuerte, puedan indicarnos hacia dónde el Señor quiere llevarnos, y cómo salir de estas dificultades en las que estamos?”, cuestionó el obispo Silva, agregando: “Cuando hablo de sabios, no hablo solo del mundo religioso, hablo del mundo político, de los economistas, de los empresarios, hablo de la gente sencilla, de la gente que no tiene mucha educación. Es que la sabiduría no tiene nada que ver con la educación. Hay personas con poca educación, pero de una sabiduría tremenda. Hagamos memoria de nuestros abuelos, que tienen una sabiduría impresionante. A lo mejor sí, nos faltan sabios”.

Continuó expresando: “También nos faltan estrellas. En el mundo antiguo las estrellas tienen que ver con el destino de las personas. La estrella para nosotros tiene que ver con los horizontes, con los puntos a alcanzar, es luz que brilla lejos, que suscita un ansia de poder llegar a ella, de poder seguirla. ¿No nos faltarán estrellas que nos ayuden a seguir ciertos horizontes? ¿Qué horizontes de humanidad estamos siguiendo con lo que estamos viviendo, qué personas estamos construyendo, qué personas se están expresando a través de lo que está ocurriendo?”, interpeló nuevamente el obispo, reconociendo que “es cierto que tenemos también la culpa, y hablo por la Iglesia, porque no hemos sido el testimonio fiel y claro que tendríamos que haber sido, pero ¿eso justifica esto?, ¿qué humanidad estamos construyendo?”.

“¿Qué progreso estamos construyendo?”, agregó. “¿El progreso económico satisface absoluta o totalmente a la persona? Cuando solo el proyecto país puede estar señalado por el bienestar económico de las diferentes instituciones, personas, familias ¿es eso suficiente? ¿Dónde quedó la espiritualidad?”, siguió preguntando Santiago Silva: “¿En qué minuto se nos perdió la estrella y hemos dejado de construir una sociedad, para construir grupos humanos que quieren apoderarse de otros grupos humanos, para construir grupos que quieren dominar sobre otros grupos independientes de lo que el otro piense o quiere?”.

Ante estos cuestionamientos, el obispo castrense expresó: “¡Nos falta un salvador! El hijo de Dios que se hace uno de nosotros, para convertir nuestro corazón, para ofrecer lo que nosotros no podemos ofrecer a otros. Para construir desde la paz y la justicia. Para encontrar la estrella de la verdad, del diálogo. La estrella de la justicia, la estrella del perdón”.

Cuando aparece el Salvador, aparecen los sabios, encontramos la estrella, dijo Santiago Silva: “Nos falta el Salvador para fijar los horizontes, estrellas de perdón, de respeto, de camino que construye una sociedad preocupada particularmente por los más desposeídos, los que menos tienen. Esto no es mágico. Necesitamos conversión del corazón. Que el Señor ante esta iglesia institucional de Carabineros destruida, nunca nos haga perder el anhelo de tener un Salvador para poder reconstruir nuestra sociedad, como sociedad en la justicia, en la paz, en el derecho”.

Al finalizar la eucaristía, junto al rezo del Ave María, se invitó a la comunidad a hacer el gesto de abrir y atravesar las puertas del dañado templo.

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Fuente: Comunicaciones CECh, www.iglesia.cl

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