Obispos de EE.UU. lamentan la matanza de Texas e invitan a reflexionar sobre el uso de las armas

Arzobispo Gustavo García-Siller: “No a la guerra, no a la violencia, no a las armas. ¡Basta ya!”. Cardenal Di Nardo denuncia la “creciente lista de tiroteos masivos”.

La matanza en una iglesia baptista de Texas, que hasta el momento ha dejado 26 muertos y una cifra similar de heridos, ha sido recibida con tristeza e indignación por buena parte de la sociedad norteamericana. Los obispos católicos se han unido, casi de inmediato, al dolor de “nuestros hermanos baptistas”, al tiempo que invitan a reflexionar sobre el uso de las armas en la sociedad de Estados Unidos.

Así, el arzobispo de San Antonio (Texas), Gustavo García-Siller, metropolitano de la localidad donde se produjo el tiroteo, lanzó una serie de tweets llamando a la oración y clamando por el fin de la violencia y de las armas. “Baptistas, los amamos. Oramos por su seguridad, oramos por la paz, por la no violencia, contra las armas. Nuestros líderes deben oír nuestro mensaje entre lágrimas. ¡Paz!”, recalcó el prelado.

“Necesitamos embajadores de la paz. No a la guerra, no a la violencia, no a las armas”, añadió García-Siller, quien criticó las declaraciones del Gobernador del Estado a favor del uso de las armas. “Gobernador. No a la guerra, no a la violencia, no a las armas. ¡Basta ya!”.

“Necesitamos oración. Las familias afectadas en el ataque necesitan oración”, e invitó a los fieles católicos a “ayudar con nuestras oraciones, los baptistas nos necesitan”.

Por su parte, el presidente de la Conferencia Episcopal estadounidense, el cardenal Daniel Di Nardo, publicó un comunicado en el que aseguraba “las oraciones de mis hermanos obispos por las víctimas, las familias, los primeros en responder a la situación, nuestros hermanos y hermanas bautistas, y toda la comunidad de Sutherland Springs”.

Dirigiéndose a los baptistas, Di Nardo señaló que “estamos con ustedes en este tiempo de terrible tragedia: mientras estaban en terreno santo, terreno empañado hoy por la horrenda violencia”.

“Pedimos al Señor por la curación de los heridos y por el consuelo de aquellos que han muerto y el consuelo de sus familias”.

“Este acto, incomprensiblemente trágico, se suma a una creciente lista de tiroteos masivos, algunos de los cuales fueron también en iglesias, mientras que la gente estaba en adoración y oración”, señaló.

“Hay un problema fundamental en nuestra sociedad. Una cultura de vida no puede tolerar, y debe prevenir, la violencia armada sin sentido, en todas sus formas”, culminó el presidente del Episcopado de EE.UU.

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Fuente: www.periodistadigital.com/religion

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