Padre Luis Montes: “Muchos cristianos en Irak perdieron todo”

Sacerdote argentino relata la situación de los cristianos en esa nación del Medio Oriente marcada por una historia de enfrentamientos e intolerancia religiosa. Junto a la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre, impulsa la recolección de ayuda material y la invitación a sumarse a la oración por miles de refugiados, desplazados e iraquíes que hoy carecen de vivienda.

Juan Rauld

21 noviembre, 2017, 12:11 pm
16 mins

Desde hace siete años, el padre Luis Montes está en Irak. Allí, ha vivido in situ la más reciente fase de la tragedia social y humanitaria derivada de la violenta secuencia registrada en esa tierra a contar de mediados de los años ochenta. Tras las acciones genocidas llevadas a cabo por Sadam Husein (1986–1990), se sucedieron la Guerra del Golfo (1991–1992) y la Guerra de Irak (2003–2011), y posteriormente el pueblo iraquí comenzó a ser víctima de las cruentas operaciones de la facción de Al Qaeda que el año 2013 proclamó el Estado Islámico. Se inició con ello una nueva etapa de conflictos armados: las fuerzas regulares del país han batallado desde entonces contra grupos yihadistas radicalizados, altamente armados y ciegamente convencidos de su misión de conquistar las regiones vecinas donde históricamente ha predominado el islam.

En el momento de esta entrevista, a comienzos de octubre, el Ejército de Irak anunciaba haber derrotado el último bastión verdadero del Estado Islámico en el norte del país. La consecuencia era que esa guerrilla se vería reducida a unos cuantos enclaves en la frontera con Siria, aunque nada podía aventurarse acerca del posible cese de los combates. En tanto, como saldo de meses de enfrentamiento, en gran parte de la nación quedaba una población civil gravemente dañada a consecuencia de innumerables enfrentamientos, ciudades sitiadas durante días, carencia de servicios básicos, destrucción de casas y edificios, incendios, vandalismo generalizado y crímenes impunes. Insertos en esa realidad, los cristianos del país han sufrido además persecuciones por sus creencias. La destrucción total de templos, lugares de reunión e incluso de cementerios, fue el resultado de la decisión de los radicalizados de no dejar ni una sola cruz en pie.

Ese es el escenario en que el padre Luis Montes, misionero argentino del Verbo Encarnado, párroco en una iglesia en la ciudad iraquí de Erbil, realiza hoy en día su actividad pastoral y de apoyo humanitario.

Él comenzó hace dos décadas sus tareas en distintos países de la región, como en Tierra Santa, Jordania y Egipto. Ahora, en coordinación con la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (www.acn-chile.org), destinó unos días a visitar algunos países latinoamericanos para difundir la realidad de los cristianos que viven en aquellos territorios marcados por la guerra. Entre sus motivaciones esenciales está la de fomentar que más gente, en distintos lugares del mundo, ore por aquellos creyentes que son perseguidos. También, lograr aportes de Estados, empresas o personas que quieran ayudar a reconstruir ciudades hoy en ruinas a raíz de la violencia. En ese predicamento, lo central es entregar su testimonio de lo que ha podido observar en ese país. “Al ver en la Iglesia de San Jorge, en Bartalla (…) suelos, paredes y techos llenos de cenizas, los bancos tirados por cualquier lado, las imágenes rotas, desparramadas, pisoteadas, los libros santos reducidos a cenizas, uno percibe de modo muy fuerte el odio que produjo eso; odio que se resume en una frase: rechazo a Cristo y a su cruz. El mismo odio que ataca los templos de Cristo, ataca los templos vivos que son los cristianos. A los que niegan que los principales perseguidos son los seguidores de Cristo, los invito a visitar estos pueblos y que comprueben cómo las casas quemadas fueron sobre todo las de los cristianos, los cementerios profanados fueron los cristianos, los templos destruidos fueron sobre todo las iglesias”, es uno de sus relatos en su muro de Facebook (P Luis Montes).

“PERSEGUIDOS SOLO POR SER CRISTIANOS”

En tanto vicario episcopal del Kurdistán iraquí, este sacerdote ha recibido actualmente la misión de construir tres parroquias en la región norte de Irak. Desde ese rol contribuye a los esfuerzos por reconstruir pueblos cercanos a la ciudad de Mosul que fueron arrasados por el Estado Islámico debido a que en ellos, mayoritariamente, vivían cristianos. Esa reconstrucción requiere recursos millonarios, lo cual fue uno de los objetivos de su visita a nuestro continente.

¿Cuál es la motivación central de su viaje a Latinoamérica?

Busco colaborar con Ayuda a la Iglesia que Sufre para reunir apoyo y levantar pueblos destruidos en Irak. Antes vivían allí un millón trescientos mil cristianos y hoy solo lo hacen doscientos o trescientos mil. Hay ahora miles de refugiados que necesitan un hogar y suministros básicos, o si no deberán abandonar el país. Si no actuamos, esa nación terminará sin cristianismo… Debo decir que me sorprende positivamente el gran interés que en Latinoamérica he observado sobre estas situaciones, aunque hay mucho desconocimiento. He visto que el testimonio de tantos mártires en esa zona ha conmovido a muchos latinoamericanos y se han facilitado acciones de cooperación significativas.

¿Cómo sintetizaría la vida de los cristianos que hoy viven en Irak?

Muchos de ellos están en una situación verdaderamente difícil. Muchos cristianos en Irak perdieron todo por acción del Estado Islámico, que tomó sus ciudades y territorios. Han sido y son perseguidos solo por ser cristianos.

¿Sigue siendo así, aunque el islamismo radical esté retrocediendo?

La situación va mejorando poco a poco, pero ellos han perdido todo: sus barrios, sus casas, sus autos, sus ahorros. De la violencia escaparon solo con lo puesto. Hay una gigantesca tarea de reconstrucción por delante: solo en Mosul se requiere invertir mil millones de dólares para reconstruir. Esos fondos solo pueden lograrse con ayuda extranjera, porque Irak no tiene recursos y es un país altamente endeudado.

¿Cómo es para los cristianos la vida en Bagdad?

Ellos pueden vivir allí, pero su vida es muy diferente a la de otros cristianos en cualquier otra ciudad del mundo. Hay veinte atentados diarios, en promedio, y eso hace difícil la decisión de permanecer. Por otra parte, las familias cristianas enfrentan la presión de que sus niños deben ser formados en la fe musulmana. No son buenas sus posibilidades de trabajo. Sufren riesgos permanentemente. En los últimos quince años ha habido una gran cantidad de ataques a casas de cristianos, siendo asesinados todos, incluso los bebés, y los atacantes no roban nada para dejar en claro que su decisión era la de matar «infieles» y no cometer un delito.

LOS MODERADOS Y LA CONDENA A LA VIOLENCIA

¿Qué actitud sostiene la mayoría de la sociedad musulmana?

La mayoría musulmana es gente tranquila. Sin embargo, los terroristas son poderosos. Los líderes musulmanes moderados no han condenado unánimemente la violencia, pues si lo hacen son acusados de no ser fieles al Corán, cuyo texto habla del uso de la violencia. Por otra parte, hay una clara vinculación del Estado con el islam, lo que redunda en que quienes pudieran levantar la voz no lo hacen.

¿Hay razones políticas también para no condenar la violencia?

—Sí las hay, porque los más radicalizados hacen oír su voz y acusan públicamente a los moderados de no obedecer al Corán. Y este puede avalar la violencia. Recordemos que, cuando hay contradicciones en textos del Corán, valen los textos que fueron escritos posteriormente, y son precisamente los últimos los más violentos. Otro criterio para decidir es ver cómo actuó Mahoma… y Mahoma actuó con violencia varias veces: él mató por la fe. Todo esto hace difícil que los moderados condenen abiertamente la violencia.

CONVERSIONES DE MUSULMANES

Sin embargo, aun en todo ese contexto, hay conversiones al cristianismo.

Hay muchas conversiones, pero no se puede hablar de ellas porque es riesgoso. Hay muchas más que antes y eso en algún momento se va a hacer público. Se hará, cuando se acabe el miedo. En Irak no es posible hablar abiertamente de ellas, mucho menos en los medios de comunicación.

¿Qué explica esas conversiones?

Muchos de los que se han hecho cristianos comentan que han tenido un sueño o han visto imágenes de Jesús y se han puesto a investigar. También, quienes se convierten señalan que los ha motivado la idea cristiana del perdón. La violencia que se acepta por parte de musulmanes los hace pensar y les hace decir que esta no puede ser digna de Dios. ¿Cómo puede ser querido por Dios que haya un castigo que signifique violar a una mujer o enterrar vivo a un niño? Eso los hace reflexionar y acercarse a la religión cristiana.

UN SIGNO DE ESPERANZA

El retroceso del Estado Islámico, en todo caso, parece una buena noticia.

Es un signo de esperanza. Sin embargo, muchos de los terroristas tienen apoyo de parte de gobiernos extranjeros. Y la conducta de Occidente no necesariamente es beneficiosa, como se ha visto en Siria o en Libia. Las potencias actúan normalmente por razones geoestratégicas o por la búsqueda de petróleo. Cuando un país dice que se debe actuar en determinado conflicto «por razones humanitarias», hay que temblar.

¿Qué efecto tendrá el muy mayoritario respaldo a la independencia por parte de los votantes en el reciente plebiscito en Kurdistán?

No lo sabemos. Los oponentes a Isis se han fogueado y se sienten más fuertes. Seguramente eso generará tensiones. No sabemos aún cómo reaccionarán verdaderamente Irán, Siria o Turquía.

¿Ud. diría que, actualmente, este es el sector más afectado por la violencia contra los cristianos?

En zonas de predomino musulmán así es, si observamos lo que sucede en Irak y Siria. Sin embargo, el país donde hay mayor número de asesinatos a diario contra los cristianos por ser cristianos, es Nigeria. Allí actúa la organización fundamentalista Boko Haram. También es compleja la situación para los cristianos en zonas de Malasia e Indonesia, donde surgen radicalismos islámicos que amenazan con expandirse.

¿Qué apreciación tiene Ud. acerca de lo que ocurre en China en ese sentido?

Allí no hay libertad religiosa. Un indicador de ello es el alto número de sacerdotes que permanecen encarcelados, incluso hasta su muerte. El Partido Comunista no acepta la existencia de instituciones autónomas, como la Iglesia, en la que —por ejemplo— el Papa tiene que tener libertad para nombrar obispos, cuestión que las autoridades políticas no aceptarán fácilmente. Por eso los cristianos no pueden vivir allí libremente su fe. Sin embargo, ni aun en esa situación se detiene el aumento en el número de cristianos.

Ante todas esas situaciones, ¿dónde observa Ud. perspectivas de un mayor acercamiento o cooperación entre el mundo musulmán y el cristianismo?

Una primera cosa que hay que decir es que el papa Francisco ha sido valiente en condenar sostenidamente el terrorismo. Sobre ese paso, se puede avanzar en diálogo con líderes musulmanes bajo reglas precisas. Se puede impulsar una conversación, basándose cada uno en lo que realmente cree y sin miedo a que el interlocutor actúe con violencia. Por ejemplo, con el mundo musulmán se puede trabajar en materias como la familia. MSJ


MOTIVAR A ORAR

Durante su visita a países latinoamericanos, el padre Luis Montes reitera su invitación a los cristianos a ofrecer sus oraciones por las víctimas de la violencia y la intolerancia religiosa. Según expresa, tiene un gran valor hacerlo de manera individual o también uniendo sus intenciones a quienes se contactan en la página de Facebook de «Nazarenos Perseguidos». También existen las páginas de Facebook de «SOS Cristianos en Siria» y «Amigos de Irak».

Es posible informarse o contactarse con quienes están involucrados en esa tarea en info@nazarenosperseguidos.org o en: ayuda@nazarenosperseguidos.org


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Fuente: Entrevista publicada en Revista Mensaje n° 664, noviembre de 2017.

Periodista. Editor de Revista Mensaje.