Revista Mensaje N° 697. «Paternidad (II): Tiempo para la creatividad»

Tiene una gran vigencia hoy la necesidad de renovar nuestro concepto de paternidad y asumir que se trata de un concepto que siempre nos debe mover a la acción.

Samuel Yáñez

26 abril, 2021, 1:16 pm
15 mins

En el número anterior de Mensaje afirmábamos que paternidad no es patriarcado y que es preciso ir más allá de este, hacia formas renovadas de paternidad. La irrupción de las mujeres en la vida pública en el siglo XX, con su nueva actitud, ha abierto posibilidades para una transformación de la figura vigente de masculinidad. Ello hace posible una renovada paternidad. Su desarrollo no carece de obstáculos, entre los cuales cabe mencionar la ausencia de una renovada visión y práctica paternal. Se trata de una oportunidad. A continuación, propongo algunas reflexiones para una paternidad posible en este contexto (1).

ACTIVIDAD PERSONAL

El término “paternidad” es un sustantivo, pero un verbo expresaría mejor lo que ella es. En efecto, la paternidad consiste en paternizar, en realizar actos paternales. La paternidad no es algo hecho (como una cosa), sino algo que está haciéndose. Su ser es activo: es un ejercicio, una praxis. Nunca es algo terminado, hecho del todo: su presencia convoca a la acción. La paternidad es un hacer, una experiencia. Hay que distinguir entre cosas y actos. Y la paternidad pertenece a estos últimos. Tiene la seriedad de la responsabilidad por lo que hacemos. Comienza por el acto de hacerse presente del padre, de aparecer en la vida de cada hijo (presencia auditiva, táctil, visual).

Llamamos “paternidad” a un conjunto de acciones vitales. Surge una pregunta: los actos paternos, ¿son actos biológicos o metabiológicos? Por un lado, la paternidad no es solo construcción cultural: hay una naturaleza somática dispuesta para la paternidad. Desde este punto de vista, la paternidad posee un nexo con la procreación y formación de individuos de la especie. Pero ella —la paternidad—no es algo biológicamente determinado, sino abierto a la electividad humana. De las disposiciones biopaternales no se siguen linealmente funciones prácticas especializadas. La paternidad no está determinada biológicamente. Ella no es un hecho, algo biológico y natural, sino un suceso, algo electivo, social e histórico, que posee un sentido. Es un campo de usos ya establecidos y de posibilidades ofrecidas a la creatividad. La paternidad es una novedad evolutiva y social, algo eminentemente personal. En la paternidad se da una interacción entre hormonas y voluntad, tradiciones y vínculos. Lo humano es una unidad sistémica personal. El sentido de la paternidad implica toda una antropología, una visión del ser humano.

Este carácter metabiológico de la paternidad se muestra con claridad en la existencia de los padres adoptivos. Desde el punto de vista jurídico, hay igualdad de deberes y derechos para los padres biológicos y adoptivos. La ley les reconoce como igualmente padres. En realidad, la paternidad biológica es paternidad en la medida en que es electiva, pues implica reconocimiento y ejercicio. La paternidad tiene su principio en los actos, no en las solas notas biológicas (2).

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Académico del Departamento de Filosofía, U. Alberto Hurtado; miembro del equipo “Crear Familia” de CVX Chile.