Sudán del Sur, la tragedia de un sistema sanitario devastado por la miseria

El país, entre los más pobres del mundo, vive en una continua alerta sanitaria que no recibe respuesta. En Nyang, en el centro apoyado por el Cuamm, la gente se prepara para emergencias imposibles de resolver.

Sudán del Sur sigue pagando el precio de su juventud. El país, que dentro de unos días, el 9 de julio, celebrará 11 años de su independencia de Jartum, sigue siendo uno de los más pobres y subdesarrollados del mundo. Aquí circulan más armas que alimentos y no existen las estructuras necesarias para la sobrevivencia de su propio pueblo. La atención sanitaria sigue siendo uno de los retos más dramáticos, con niveles básicos de atención casi inexistentes. Y las alarmas se multiplican. Como la que estos días se refiere al riesgo de una nueva epidemia de cólera, tras la noticia hace dos meses de un brote en el Estado de Unidad, en el campo de desplazados de Bentiu, que el cardenal secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, visita el 6 de julio. Un peligro que ahora se ha extendido al vecino Estado de los Lagos, donde la llegada de personas desplazadas podría traer consigo la infección. En el centro de salud gubernamental de Nyang, en el condado de Yirol Este, se iniciará la próxima semana una campaña de vacunación, acompañada de una campaña de información masiva.

UNA PETICIÓN DESESPERADA DE AYUDA Y APOYO

La preocupación de los 19 trabajadores sanitarios del Centro Nyang, apoyado por Médicos con África Cuamm, crece al pensar en personas que se encuentran a decenas de kilómetros y a las que será muy difícil llegar. Este es uno de los aspectos más críticos: la lejanía de la población de los centros de salud, que a menudo frustra importantes acciones de prevención y primeros auxilios. Como en Thian, en el mismo condado, donde el único centro de salud existente está tan deteriorado que es incapaz de mantener a la población, donde los niños no son vacunados y donde cualquier pequeño problema físico puede llevar a la muerte. Otro problema grave es la falta de personal ante una población cada vez mayor, que obliga a los pocos trabajadores presentes en Nyang a hacer turnos imposibles. “Se necesita ayuda y apoyo”, es la petición desesperada del Dr. Abraham Taban, responsable sanitario del condado, que a la lista de enfermedades como el cólera, la diarrea, la neumonía y el VIH, añade la mordedura de serpiente, que es un peligro mortal en Sudán del Sur.

UNA EMERGENCIA SIN FIN

El centro de salud de Nyang vive en perenne emergencia, además de recibir pacientes externos, entre 80 y 120 al día, se reciben casos de desnutrición infantil, se presta atención prenatal y al parto, apoyo a los pacientes con VIH y vacunaciones, todo ello con falta de medicamentos adecuados y espacio necesario para las camas. Robert Chekata es el coordinador de salud del Cuamm en Yirol Este, es él quien habla sobre cómo influyen las noticias internacionales en los problemas de Sudán del Sur: “La guerra en Ucrania repercute en la entrega de alimentos por parte del Programa Mundial de Alimentos a las personas hospitalizadas en el centro de Nyang, que es la única comida que reciben si no tienen en sus familias. En este momento hay pacientes malnutridos aquí. Y este es solo uno de los muchos retos a los que nos enfrentamos”.


Fuente: www.vaticannews.va

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