Delitos graves: ¿Cómo se puede contribuir a su solución?

Cuanto más grave es el delito, más fuerte debe reaccionar la sociedad. Para poner fin al crimen de las bandas organizadas es necesario de toda la sociedad chilena.

Chile fue durante mucho tiempo un país con crímenes que no se conocían hasta ahora (sicariato, extorsión, secuestro, etcétera, principalmente traídos por bandas criminales colombianas y venezolanas), aunque eso no significa que no existieran bandas organizadas en nuestras ciudades. Durante el gobierno del presidente Sebastián Piñera hasta la fecha, las crecientes divisiones de clase han desgarrado a la sociedad chilena. Han permitido que el crimen organizado, con promesas de dinero rápido, crezca y eche raíces. Muchos jóvenes que no ven el camino a seguir a través de la educación y el trabajo se sienten atraídos por la oportunidad de ganar dinero y reputación a través del crimen. Algunos suburbios se han visto afectados por el narcotráfico abierto, los delitos violentos y el crimen organizado sin que la sociedad reaccione lo suficiente. Al mismo tiempo, tenemos la impresión (errónea o no) de que no hay suficientes fuerzas policiales para luchar contra el crimen organizado.

Dado esto, el gobierno y la ciudadanía deben abogar enérgicamente por un bienestar sólido, financiado conjuntamente e igualitario. Una escuela que funcione bien, actividades de ocio sanas, buena atención médica, servicios sociales oportunos, bajo desempleo y un sólido sistema de seguridad social, son la mejor manera de minimizar el reclutamiento en bandas criminales. También apoyar en las poblaciones la configuración de actividades sociales, culturales y religiosas. Cabe señalar que, en estos tiempos de crisis, la comunidades eclesiales de base (CEBs), importantes durante la dictadura cívico militar, pueden disputar territorios a los narcotraficantes y a todos aquellos que destruyen el tejido social popular. Por ejemplo, estas comunidades podrían ayudar en zonas como La Chimba, en Antofagasta; Alto Hospicio, en Iquique, o en las múltiples “tomas” que hay en Santiago.

Para reducir realmente los delitos graves y fortalecer la seguridad de las personas en áreas vulnerables, se requiere una voluntad política común para que disminuyan las diferencias de clase en la sociedad. Porque sentencias más largas y duras no necesariamente hacen que las personas dejen de cometer delitos. En Estados Unidos, por ejemplo, los castigos suelen ser extremadamente duros, pero la tasa de criminalidad es alta.

Sentencias más largas y duras no necesariamente hacen que las personas dejen de cometer delitos.

Deben combatirse los graves delitos, como el crimen organizado vinculado al tráfico de drogas. Siempre debe haber policías cerca, independientemente de si se vive en el centro de la ciudad, en la periferia o en el campo. Los problemas de inseguridad afectan principalmente a la clase trabajadora, en desmedro de las clases más ricas, puesto que estas últimas pueden contratar servicios de seguridad privada. También se debe prestar atención a la forma en que trabaja la policía y qué tareas priorizan.

Hoy en día, los ciudadanos extranjeros que han delinquido son generalmente condenados en Chile, con un aumento de la población extranjera en las cárceles de las distintas regiones del país. Sin embargo, la deportación es bastante débil, en algunos casos es trabada por los abogados defensores (como ocurrió con los ciudadanos colombianos que golpearon a Carabineros en Puerto Montt). En el caso actual del gobierno del presidente Gabriel Boric se han hecho esfuerzos considerables en términos de seguridad, incluso mucho más que bajo el gobierno del presidente Piñera.

Las policías (Carabineros y PDI) deben registrar a las personas cuando existe una sospecha concreta de un delito. Pero las búsquedas aleatorias de personas, solo porque se encuentran en un área determinada —en las llamadas zonas de búsqueda—, dañarían la confianza en la policía. Sufrirían personas totalmente inocentes y también aumentaría el riesgo de discriminación por nacionalidad. Cuando la confianza de la gente en la policía es menor, menos personas denuncian y se presentan como testigos, lo que hace que sea mucho más difícil luchar contra el crimen.

Cuanto más grave es el delito, más fuerte debe reaccionar la sociedad. Para poner fin al crimen de las bandas organizadas es necesario de toda la sociedad chilena.


Imagen: Pexels.

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