El Evangelio que anunciamos las mujeres. “Amadas, elegidas, enviadas…”

Trabajemos por una Iglesia acogedora e inclusiva, y sobre todo Cristocéntrica, que busca responder con fidelidad a la pregunta ¿Qué haría Cristo en mi lugar?

Carolina Acuña Vidal

13 julio, 2018, 11:33 am
6 mins

Domingo 15 de julio
Amadas, elegidas, enviadas…” (Mc 6, 7-13)

Este domingo el evangelista Marcos nos relata el llamado de Jesús a los Doce y el envío que les hace, ir a anunciar el Reino de dos en dos.

Al contemplar este breve texto, podemos situarnos en el lugar de los apóstoles, entrar en la escena y oír al Maestro pronunciando nuestro nombre. Él nos ha visto caminar tras sus pasos, admirándolo, escuchándolo, dejándonos interpelar por la fuerza de sus palabras y asombrar por los signos de salvación que hemos presenciado. Él es en quien hemos depositado toda nuestra esperanza y hoy nos convoca y envía a ir delante de Él.

Jesús observa y se conmueve con la realidad social de aquella época, vio la soledad y la discriminación de tantos que viven apartados y estigmatizados por las distorsionadas interpretaciones de Dios, hechas por quienes hablaban en Su nombre. Él ha venido a mostrar el verdadero rostro de Dios, un Dios que es padre y madre, que nos ama, enseña, acompaña, regalonea, corrige, perdona y prepara para vivir la vida en plenitud.

Así como a los apóstoles al momento de partir en misión recibieron poder “sobre los espíritus impuros”, también hemos sido ungidas con el Espíritu Santo y consagradas para ser testigos y transmisoras de la Gracia Salvadora de Dios. Miremos el mundo con los ojos de Jesús y desde su mirada, reconoceremos a los que hoy en día están invisibilizados, silenciados, marginados. Hoy son ellos las víctimas de quienes, nuevamente en nombre de Dios, han desfigurado la imagen que Cristo vino a mostrarnos.

El momento que como Iglesia chilena estamos viviendo, no ha de paralizarnos ni desanimarnos, al contrario, el envío de Jesús se hace aún más urgente. Es probable que nuestra Iglesia se vea disminuida en el número de integrantes, sin embargo, será el trabajo perseverante de las pequeñas comunidades cristianas, al estilo de los primeros tiempos, el que logrará fortalecer este cuerpo místico de Cristo herido por el pecado de sus miembros.

Hemos sido amadas, elegidas y enviadas por aquel que también conoce nuestros propios “espíritus impuros”. Acojamos el mandato con humildad, es una invitación a crecer, confiar y a caminar acompañadas, unidas en la misión profética que hemos recibido del verdadero y único Maestro. Él deposita en nuestras vidas la Buena Noticia y Su proyecto para el mundo. Reconozcamos este acto de amor y confianza del Creador hacia su creatura, renovando el compromiso de ser constructores del Reino de Dios.

Desde la certeza de sentirnos hijas amadas y acompañadas por la incondicionalidad materna de Dios, dispongámonos a la acción de la Ruah, ella proveerá lo que necesitemos en el andar, vayamos en Su nombre, hablemos con parresía.

Seamos protagonistas de la humanización de este mundo, pregoneras de esperanza, promotoras de la verdad, justicia, reparación y del perdón. Trabajemos por una Iglesia acogedora e inclusiva, y sobre todo Cristocéntrica, que busca responder con fidelidad a la pregunta ¿Qué haría Cristo en mi lugar?

Hermanas y hermanos en la fe, ante el envío de Jesús, primero dirijamos nuestra mirada centrándonos en Él, renunciemos a nuestras seguridades, sin nada para el camino, al modo de Jesús. Que el “calzado y el vestido” que llevemos, sean los espacios de oración personal, el encuentro con la Palabra, la Eucaristía y la fe vivida en comunidad.

* Queridas hermanas, queridos hermanos, les enviamos una nueva homilía del Evangelio que anunciamos las mujeres. Nos alegramos y agradecemos los ojos y la voz nueva de mujeres que se atreven a decir y orar el evangelio para nuestras comunidades. Estas van enriqueciendo nuestra capacidad de comprender y ampliar el mensaje de la Palabra, el mensaje de Jesús. Les invitamos a escuchar, meditar y compartir esta homilía, que nos invita a salir del silencio y hacernos profecía viviente con toda la fecundidad que hay dentro de nosotras. Pueden encontrar todos los comentarios anteriores en Facebook, Mujeres Iglesia Chile, y en la página de la Revista Mensaje: https://www.mensaje.cl/category/noticias/iglesia/

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Fuente: https://www.facebook.com/MujeresIglesiaChile/

Familia Pavez Acuña. Comunidad Lázaro, CVX en La Serena. Mujeres – Iglesia Chile.