La religión desde la Encuesta Bicentenario UC

La religión institucional ha disminuido su presencia en pos de una religiosidad más libre entre las generaciones más jóvenes.

Los resultados de la última Encuesta Bicentenario UC, sobre el tema de religión, muestran una clara tendencia a la baja del catolicismo, junto a un aumento de los evangélicos y de aquellas personas que no profesan ninguna religión. Esta tendencia, se replica en otros países de América Latina, como México (De la Torre & Gutiérrez, 2021), o Argentina (Mallimaci, 2011), donde también se da cuenta de una disminución del catolicismo y el aumento de personas que no se identifican con una religión. Para el caso de Chile, los jóvenes entre 18-34 años no se identifican mayoritariamente con ninguna religión (41%), por sobre el catolicismo (36)%. Otro elemento a destacar es la disminución en creencias establecidas del catolicismo, en comparación a los resultados de esta misma encuesta en 2014, donde se puede ver que la creencia en la “resurrección de los muertos” pasa de un 52% en 2014, a un 45% en 2022. Junto con ello, la creencia en Jesucristo como el verdadero hijo de Dios en 2014 era de un 84%, en cambio en 2022 corresponde a un 75% y, de igual forma, la creencia en los milagros disminuye de un 67% (2014) a un 64% (2022). Por otro lado, aumenta la creencia en prácticas heterodoxas como el Karma, de un 27% (2010) a un 59% (2022); las energías localizadas en cosas físicas, de un 39% (2010) a un 46% (2022); el Yoga como práctica espiritual, de un 32% (2010) a un 36% (2022), y la astrología, de un 32% (2010) a un 34% (2022).

¿Cómo podemos interpretar la síntesis de resultados recién expuesta? Primero, se puede afirmar que la no identificación con alguna religión no se traduce necesariamente en ateísmo o increencia; esto se constata desde el hecho de que prácticas religiosas tradicionales presentan una disminución en dos momentos en que la Encuesta Bicentenario fue realizada, pero la evidencia actual muestra un aumento en creencias heterodoxas no necesariamente ligadas al catolicismo. En esa línea, existe un estudio reciente sobre los no afiliados en América Latina, donde se muestra que en Perú, Argentina y Uruguay se aprecia una actitud de distanciamiento hacia la religión tradicional, pero en tono con el rol y lugar que desempeña la religión oficial en cada una de estas sociedades. De esta forma, en un contexto más secularizado como Uruguay, el ateísmo va a ser reforzado inter-generacionalmente, y en Perú esta misma postura de antagonismo religioso se va a vivenciar como una experiencia solitaria por la raigambre social que mantiene el catolicismo en el país (Da Costa et al., 2021). Se constata, sin embargo, que los no afiliados no tienden hacia el ateísmo necesariamente, sino hacia prácticas heterodoxas y creativas de creencia. Para el caso de México, De la Torre y Gutiérrez (2021) han constatado que la no-afiliación no se traduce en ateísmo, sino que en una religiosidad por cuenta propia o una espiritualidad no institucional y heterodoxa, realizada de manera ecléctica y para la cual el modelo de Iglesia se ha vuelto obsoleto.

La no identificación con alguna religión no se traduce necesariamente en ateísmo o increencia.

El hecho de que los jóvenes, sobre todo, tienden a una creencia desligada de la Iglesia tradicional, puede entenderse como un resultado del creciente individualismo que impregna la sociedad chilena. En este sentido, teorías foráneas que no fueron pensadas para la realidad socio-religiosa de América Latina -—como la de una modernidad en la que habría una actitud hacia una “ética de la autenticidad” (Taylor, 1994), donde los sujetos perfilan de manera autónoma su identidad escogiendo pareja, estilo de vida, estudios, trabajo, etc., o una tendencia a “creer sin pertenecer” en materia religiosa (Davie, 2007)— habrían descrito tendencias que hoy en día es posible apreciar en el contexto chileno y/o latinoamericano.

Esto se puede entender desde que la religión institucional ha disminuido su presencia en pos de una religiosidad más libre entre las generaciones más jóvenes. La presencia de la tecnología y las comunicaciones permiten precisamente a estas generaciones conocer y explorar alternativas religiosas desconocidas entre las generaciones anteriores. Son los jóvenes quienes crecientemente creen a su manera y combinan alternativas religiosas, son más proclives a la espiritualidad y están dispuestos a escoger de variadas fuentes. El punto central es que contemporáneamente, y bajo un escenario de diversidad cultural, tecnología y comunicaciones, migraciones, etc. los sujetos exploran con las alternativas religiosas que más sentido les proporcionen, en una lógica que, si no les gusta una alternativa, cambian por otra, en una dinámica de consumidor. Lo central es que en una sociedad donde el individuo y la competencia son los ejes centrales, como es el caso en Chile, el sujeto conforma su cosmovisión religiosa como mejor le plazca.

BIBLIOGRAFÍA

— Da Costa, N., Morello, G., Rabbia, H. H., & Romero, C. (2021). “Exploring the Nonaffiliated in South America”. Journal of the American Academy of Religion, 89(2), 562–587. https://doi.org/10.1093/jaarel/lfab045
— Davie, G. (2007). The Sociology of Religion. Sage Publications.
— De la Torre, R., & Gutiérrez, C. (2021, March 29). México: menos católico, más diverso y menos religioso que hace una década. Https://www.Nexos.Com.Mx/?P=54644
— Mallimaci, F. (2011). “De la Argentina católica a la Argentina diversa: De los catolicismos a la diversidad religiosa”. In O. Odgers (Ed.), Pluralización religiosa de América Latina (pp. 75–130). El Colegio de la Frontera Norte, CIESAS.
— Taylor, C. (1994). La Ética de la Autenticidad. Paidós.


Imagen: Pexels.

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