Nuncio Alberto Ortega Martín: “La Iglesia puede ofrecer una gran contribución a la sociedad”

Pocas horas después de su arribo, el nuevo nuncio apostólico en Chile, monseñor Alberto Ortega Martín, entrega un mensaje a la comunidad católica, llamando “a la conversión y a vivir aún más intensamente, con gratitud y confianza, nuestra fe y nuestra misión”. Agrega que “los errores y delitos de algunos de sus miembros no deberían hacernos olvidar que la Iglesia, que somos todos los bautizados, nos ofrece lo más grande que tenemos, que es la presencia del Señor”.

Iglesia de Santiago

02 enero, 2020, 2:54 pm
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El nuncio Alberto Ortega Martín llegó a Chile la mañana del sábado 14 de diciembre, día de san Juan de la Cruz, del cual es devoto. El arzobispo titular de Midila, quien hasta su designación a Chile se desempeñaba en las representaciones de la Santa Sede de Jordania e Irak, fue recibido por una delegación del episcopado nacional: el obispo castrense Santiago Silva Retamales, presidente de la Conferencia Episcopal de Chile; Celestino Aós Braco, administrador apostólico de Santiago; Juan Ignacio González Errázuriz, obispo de San Bernardo, y Alberto Lorenzelli Rossi, obispo auxiliar de Santiago. Aún en medio de una agitada agenda de trabajo después de su llegada a Chile, se dio un momento para responder algunas preguntas para iglesia.cl y Periódico Encuentro.

¿Recibió con sorpresa su designación en Chile?

Siempre que los nuncios recibimos un nuevo encargo, supone una sorpresa, en el sentido de que no pedimos nosotros dónde ir, sino que somos enviados por el Santo Padre. Recibí la noticia con disponibilidad a obedecer al Santo Padre, con la alegría de ir un país de tradición católica donde se habla un idioma que conozco bien y, al mismo tiempo, con la conciencia de tener que afrontar una misión, la de representar al Santo Padre, que es siempre muy delicada y que supera nuestras capacidades personales, pero que afronto con confianza, fiado en la gracia del Señor y en la ayuda de la Iglesia chilena.

Durante cuatro años le ha tocado servir en Jordania e Irak, países donde la población es mayoritariamente no católica. Por otra parte, Irak sigue siendo un país en situación de conflicto donde ha habido persecución a los cristianos y a otros grupos. ¿Cómo le ha impactado esa experiencia?

Ha sido una experiencia muy enriquecedora estar cerca de muchos cristianos que han dado un testimonio precioso de fe, sobre todo en Irak, prefiriendo perder todo lo que tenían antes de renegar su fe en el Señor Jesucristo. Cuando al inicio de mi misión visitaba los campos de refugiados cristianos era muy impactante oírles decir: “Nos han quitado todo, pero no nos han podido quitar la fe”. Me ha impactado mucho también su capacidad de perdonar y de rezar, incluso por sus perseguidores. En Irak y en Jordania he sido testigo de la gran contribución que los cristianos pueden hacer al bien de toda la sociedad, aun siendo numéricamente una minoría, ya que son artífices de paz, de reconciliación y de desarrollo.

Ahora le corresponde venir a un país donde la Iglesia católica está fuertemente cuestionada, especialmente por los abusos sexuales, de conciencia y de poder. ¿Cómo ve la situación de esta Iglesia que, según estudios como Bicentenario de la U. Católica, indica que quienes se identifican como católicos bajan de 58% en 2018 a 45% en 2019?

Creo que la Iglesia chilena está atravesando un momento de crisis por diversas circunstancias, sobre todo, por la grave situación de los abusos que usted ha mencionado, pero creo y espero que sea una crisis que ayude a la Iglesia a crecer, a dar un paso adelante. Como he escrito al presidente de la Conferencia Episcopal, “pienso que las circunstancias que debemos atravesar son para todos una llamada a la conversión y a vivir aún más intensamente, con gratitud y confianza, nuestra fe y nuestra misión”. La Iglesia chilena tiene una rica historia de fe y de santidad y creo que los errores y delitos de algunos de sus miembros no deberían hacernos olvidar que la Iglesia, que somos todos los bautizados, nos ofrece lo más grande que tenemos, que es la presencia del Señor. La Iglesia es el Pueblo de Dios que continúa hoy entre los hombres la misión salvadora de Jesucristo.

Además, llega en momentos de un inesperado estallido social en Chile ante desigualdades sociales que se arrastran por décadas. ¿Cómo la Iglesia católica puede aportar a un país que pide un nuevo pacto social?

Creo que la Iglesia puede ofrecer una gran contribución a la sociedad viviendo con verdad y con humildad su propia identidad. El llamado de obispos y administradores apostólicos al Pueblo de Dios para este tiempo en Chile ha sido una invitación a orar, a participar en diálogos ciudadanos, a servir a los que más sufren y a discernir el querer de Dios para buscar nuevas formas de servir como Iglesia a todos nuestros hermanos.

¿Antes de viajar a Chile se encontró con el Papa? ¿Le hizo alguna solicitud especial respecto de su labor en Chile?

Antes de venir a Chile tuve la oportunidad de pasar unos días por Roma para encontrar a los superiores de los diversos dicasterios de la Santa Sede y tuve la gracia de ser recibido por el Santo Padre. Fue un encuentro muy cordial que me llenó de paz y alegría. El Papa Francisco conoce Chile, ya que estuvo viviendo aquí cuando era estudiante y sigue muy de cerca la situación de este país, que ocupa un lugar especial en su corazón. El Papa me pidió que transmitiera su cariño y su cercanía a todos. Pienso que esto es un componente fundamental del trabajo de los nuncios apostólicos.

¿Al iniciar su servicio en el país, tiene algún mensaje que quiera dirigir al Pueblo de Dios que peregrina en Chile y a la sociedad?

El 16 de diciembre presenté la copia de las cartas credenciales en el Ministerio de Relaciones Exteriores y participé en mi primer acto oficial en este país. Me llamó la atención ver escrito en diversas partes: “Chile somos todos”. Mi mensaje a la sociedad chilena sería un llamado a contribuir todos positivamente, cada cual desde su propia vocación y su propio trabajo, para construir juntos el país para el bien común de todos, con una atención especial a los más necesitados. En esta tarea apasionante los cristianos —el Pueblo de Dios— pueden desarrollar una misión preciosa iluminando la situación a la luz del mensaje del Evangelio y dando un sentido a la vida que es un gran regalo que nos ofrece nuestro Señor Jesucristo. Él llena nuestra vida y nos invita a hacer de nuestra vida un servicio a los demás.

DIPLOMÁTICO Y DOCTOR EN DERECHO CANÓNICO

El nuevo representante de la Santa Sede en Chile nació en España el 14 de noviembre de 1962. Fue ordenado sacerdote el 28 de abril de 1990. Está incardinado a la arquidiócesis de Madrid. Es doctor en Derecho Canónico.

Ingresó en el servicio diplomático de la Santa Sede el 1 de julio de 1997. Prestó su servicio en las nunciaturas apostólicas de Nicaragua, Sudáfrica, El Líbano, así como en la Sección para las Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado de la Santa Sede.

El 1 de agosto de 2015 el Papa Francisco lo nombró arzobispo titular de Midila y nuncio apostólico en Jordania e Irak. Fue ordenado obispo el 10 de octubre de ese mismo año.

El 7 de octubre de 2019, memoria litúrgica de Nuestra Señora del Rosario, el Santo Padre lo ha nombrado nuncio apostólico en Chile. Monseñor Ortega conoce los idiomas español, italiano, inglés y francés.

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Fuente: www.iglesia.cl – Periódico Encuentro.

Sitio web del Arzobispado de Santiago.