Revista Mensaje N° 694: «Louise Glück, el Nobel para la poesía»

La designación de la poeta estadounidense ha causado controversia: en esta ocasión, la Academia Sueca no utilizó un criterio político para designar al ganador. Su selección parece deberse a un aprecio profundo por su poesía.

Olga Ries

24 noviembre, 2020, 1:18 pm
15 mins

Todos los años, hay una serie de nombres de posibles aspirantes a los diversos premios Nobel dando vueltas por ahí —especulaciones todas, por cierto, pues las listas de los candidatos se mantienen en secreto hasta cincuenta años después de la entrega del respectivo galardón— y, sin embargo, cada vez, la selección del ganador premiado provoca fuertes discusiones. Suelen ser particularmente intensas en el caso del premio literario, pues es allí, junto con el Premio Nobel de Paz, donde los ganadores con frecuencia son conocidos por el público general (a diferencia de los galardonados en, digamos, física o medicina).

Este año, la premiada, Louise Glück, no estaba entre los candidatos más esperados, como, por ejemplo, la canadiense Margaret Atwood —quien actualmente está viviendo una fase de renovada popularidad gracias a su Cuento de la criada (The Handmaid’s Tale)—, consideraba una candidata fuerte ya desde hace años. Pero, nuevamente, una de las escritoras más conocidas en nuestros días se queda sin el premio, el más codiciado en el mundo literario.

Muchas veces, esta controversia surge no solo a causa de una percibida popularidad o virtud literaria de los ganadores, sino también de una presunta intención política de la Academia Real Sueca, el organismo que entrega los Premios Nobel. No en vano, pues, el mismo Alfred Nobel recomendaba “una dirección idealista” como un criterio explícito para la selección del ganador. Si pensamos en el año pasado, la designación de los ganadores (dos, excepcionalmente) generó intensas discusiones, incluso protestas, sobre todo en Europa, precisamente por esta razón. La designación de la novelista polaca Olga Tokarczuk, en conflicto con el gobierno conservador de su país por su postura política, y del austriaco Peter Handke, fuertemente criticado por tomar una postura pro-serbia en la Guerra de los Balcanes, dejó en evidencia las tensiones, fruto de la convulsionada historia reciente, que todavía marcan al continente europeo.

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Doctora en Literatura, U. de Bielefeld.