Revista Mensaje N° 700. «Colegio San Ignacio: Una historia de servicio, compromiso y espiritualidad»

Este es un colegio histórico que, desde su ubicación en calle Alonso de Ovalle, se ha adaptado y evolucionado de acuerdo con los tiempos. Gracias al Proyecto Archivo Escolar y al esfuerzo de nuestros profesores, es posible recrear su historia.

María Paz Mallegas V.

29 julio, 2021, 11:40 am
17 mins

Escribir sobre la historia de un colegio que tiene 165 años de recorrido es abrumador. Nos encontramos con tantas historias personales y colectivas que han ocurrido en este espacio, que se vuelve una memoria diversa y múltiple, un poco compleja de fijar y ordenar en algún marco cronológico. El psicólogo y sociólogo francés Maurice Halbwachs (1877-1945) escribía e investigaba sobre la memoria y propuso que las personas generamos espacios colectivos significativos donde pueden insertarse memorias comunes a partir de las experiencias vividas allí. ¿Se pueden dar los mismos recuerdos del Colegio San Ignacio entre los estudiantes egresados el año 2003 con los recuerdos que tendrá la generación de IV Medio 2021, que está estudiando con clases híbridas y a distancia? Ciertamente, no. Pero ¿pueden estas generaciones convivir en un mismo marco de memoria? ¿Pueden identificarse espacios o experiencias en común? Absolutamente, sí.

He tenido la fortuna de trabajar en el colegio San Ignacio desde el año 2008. Allí comienza mi memoria personal que se inserta en memorias colectivas, tanto de las generaciones que han egresado, como de todos los que colaboramos en esta institución.

¿Cómo recordar y conocer la historia del San Ignacio? Esta pregunta comenzó a rondarnos en el área de Historia y Filosofía el año 2015 y nos llevó a hurgar en su historia. Cuando escribo “hurgar”, lo hago desde el ejercicio de acceder a las diversas fuentes que fuimos encontrando, especialmente en el archivo histórico que dispone el colegio.

Resulta necesario recordar el proceso vivido. Partimos invitando a investigadores expertos en archivos que nos dieron luces sobre cómo rescatar y clasificar las fuentes históricas disponibles en el colegio. Luego, en el año 2016, nos decidimos a solicitar acceso para revisar archivos y conocimos el Proyecto de Archivo Escolar patrocinado por la Universidad Católica y Universidad de Chile. Ellos nos orientaron y pronto fuimos el primer colegio particular pagado que pasó a formar parte de este proyecto que nos guio en nuestra búsqueda hacia el pasado.

Junto a las profesoras Gabriela Carrasco y Marianne Cárdenas, comenzamos a revisar el archivo, y abrimos una convocatoria para estudiantes interesados en dedicar una tarde a la semana a trabajar en este. En dos semanas ya teníamos tres alumnos que empezaron a trabajar en el archivo. El grupo, que en principio no tenía nombre, se autodenominó “Pelayo Chinchilla”, en honor a un estudiante de fines del siglo XIX que estudió en nuestro colegio. Los tipos de fuentes que encontramos —y que en su mayoría revisamos— fueron pequeños libros publicados anualmente, similares a lo que hoy sería un anuario, pero que, dependiendo de la época, se titulan como “Catálogo de estudiantes”, “Almanaque del Colegio San Ignacio” o “Memoria del año”.

El trabajo en el archivo nos permitió un viaje al pasado: ¿Qué ocurría en las aulas?, ¿Cómo era el colegio hace 165 años atrás? ¿Cómo ha cambiado?

UN “CONVICTORIO”

El Colegio San Ignacio en 1856 contaba con 60 estudiantes. En un comienzo había 44, pero luego se fueron incorporando estudiantes durante el año.

Desde sus inicios, la mayoría de ellos vivían en Santiago. Sin embargo, varios de los primeros estudiantes venían de regiones e incluso de fuera del país. El colegio funcionaba bajo el sistema de internado, al que a fines del siglo XIX se le llamaba “Convictorio”.

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Profesora de Historia y Jefa del Área de Historia y Filosofía, Colegio San Ignacio.