Revista Mensaje N° 701. «Omar Lara: El poeta del encuentro»

Considerado como una de las voces imprescindibles de la poesía chilena, el fundador de Trilce destacó por sus esfuerzos en pro de acercar a escritores, lectores y culturas.

Camila Pistacchio

23 agosto, 2021, 4:05 pm
13 mins

“La poesía, ¿para qué puede servir, sino para encontrarse?”, escribió Omar Lara en uno de sus poemas más emblemáticos: Encuentro en Portocaliu. Y esa fue la labor de este comprometido poeta, editor, traductor y gestor cultural chileno, hasta su muerte el pasado 2 de julio a sus 80 años de edad.

Nació el 9 de junio de 1941, en Nohualhue, un pueblo de la Araucanía, lejano a la escena literaria centralista, desde donde se impuso la tarea de llevar la poesía más allá de los límites. Su trabajo desde Temuco, Valdivia y Concepción, o desde el exilio en Lima, Bucarest y Madrid, lo puso al servicio de la difusión de la escena literaria nacional y de una identidad construida a partir del espacio público y defendida con honda pasión desde la frontera.

Según el antropólogo, poeta y director de la editorial de la Universidad Austral de Chile, UACH, Yerko González, Omar Lara desarrolla una obra integradora que rompe con la tendencia a negar la tradición, “deslizándose a través de un diálogo amistoso con sus ‘hermanos mayores’ de la poesía chilena —como Jorge Teillier y Enrique Lihn—, latinoamericana —César Vallejo, en primerísimo lugar— y de otros lares y lenguas, particularmente la poesía rusa y rumana. En esas síntesis y diálogos, su sello será la intimidad y sutileza: sus poemas traducen una voz tenue, alejada de toda grandilocuencia y alarido, pero dejando una honda y perdurable estela sensitiva y reflexiva”.

Mencionado varias veces como una de las voces imprescindibles de nuestra poesía, sus obras e impecables traducciones le han valido más de una veintena de premios y reconocimientos nacionales e internacionales, pero, para muchos —que hoy lo recuerdan con cariño y admiración—, faltó el más importante: el Nacional de Literatura al que fue candidato permanente.

En uno de los tantos homenajes para despedir al poeta, Juan Manuel Fierro, decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad de la Frontera —donde Lara inició sus estudios y en 2016 fue reconocido con el Premio Nacional de Poesía “Jorge Teillier”— recordó: “Omar fue y seguirá siendo uno de los grandes poetas de este país y se mantendrá vivo en su obra. Comprometido desde lo profundo con este `sur dorado’ tan lleno de desafíos e interrogantes. El poeta con su muerte retorna a sus territorios ancestrales que nunca abandonó. Solo recordar sus palabras: ‘Lo que una vez amamos, nos pertenece para siempre’”.

TRILCE: CONVOCANDO FRONTERAS

Omar Lara creció con sus abuelos en los campos de Nueva Imperial. Como él decía, no podría haber existido un escenario distinto para ver nacer su poesía, con la que inició una relación temprana animada por esos paisajes donde lo sobrenatural y mágico se integraba a lo cotidiano. Fue la visita del poeta sureño Juvencio Valle al liceo del pueblo lo que terminó por sellar una relación eterna y profunda: “Vimos lo diariamente visto, ahora a través de la mirada de este poeta que nos hizo —o me hizo—  ver y sentir de otra manera la algarabía, el recogimiento, los olores y la densidad de nuestra geografía doméstica”, recordaba Lara años atrás en una entrevista publicada por la Universidad de Chile.

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