Revista Mensaje N° 702. «Gente en situación de calle: Una emergencia social»

Para no seguir normalizando lo que viven unas veinte mil personas en nuestro país y entender su realidad, Hogar de Cristo propone un Modelo Integrado de Servicios, política revolucionaria, que parte por un techo: Vivienda Primero.

Ximena Torres Cautivo

20 septiembre, 2021, 2:56 pm
17 mins

Marie-José Fleury, psiquiatra canadiense, experta en políticas sociales, hace notar que las personas en situación de calle enfrentan problemas múltiples y requieren servicios diversos: alimentación, alojamiento, vestimenta, cuidados médicos, tratamientos para trastornos mentales o de consumo de alcohol y otras drogas. Y sostiene que, como no existe una única organización capaz de lidiar con todos esos frentes, estas personas a menudo “caen por las grietas” del sistema.

Eso, en Canadá, un país mucho más desarrollado que el nuestro.

Como hace notar Paulo Egenau, el director social nacional del Hogar de Cristo, en una reciente y difundida columna: “En Chile, hay entre 16.500 y 20 mil personas viviendo a la intemperie y no es exagerado decir que en su mayoría han caído por las grietas de un sistema que funciona con servicios fragmentados que no se comunican entre sí ni se centran en las personas. Esas personas que se arrebujan debajo de cartones en los rincones de la ciudad, mientras el resto los mira como si formaran parte del paisaje urbano”.

El psicólogo recalca enfáticamente que “una de las expresiones más severas de la pobreza y de la exclusión social es concebida como algo normal por la mayoría. Pero, tras su aparente cotidianeidad, se esconde una auténtica emergencia social, que la pandemia ha aumentado, tal como ha hecho con la pobreza”.

TRAYECTORIAS INCLUSIVAS

El 20 de julio pasado, la fundación presentó en un seminario online la cuarta publicación de la serie Del Dicho al Derecho, titulada “Trayectorias inclusivas para personas en situación de calle”. El título contiene una palabra clave: trayectorias, centrando así la aproximación al tema en el recorrido existencial de las personas. De cada una de ellas, porque para resolver la realidad de quienes viven en la calle se requiere, como sostiene Paulo Egenau, dejar de mirar el tema como “normal”. Las personas en situación de calle son una de las expresiones más severas de la pobreza y de la exclusión social y requieren respuestas del Estado, mucho más allá de las necesarias medidas paliativas, clásicas del invierno.

El texto presentado por Hogar de Cristo detalla un Modelo Integrado de Servicios para la Inclusión de las Personas en Situación de Calle —MISE, lo han llamado sus creadores—, el que aspiran se convierta en política pública. Una política capaz de ofrecer servicios integrados y de calidad, tanto para la emergencia como en las intervenciones promocionales. Hoy la atención está centrada en la oferta —de albergues, frazadas, café y sopa caliente—, lo que se propone es enfocarse en las personas y en sus vidas marcadas por la exclusión, buscando integrarlas a la sociedad con pleno uso de sus derechos. (El texto completo de la publicación se puede descargar en www.hogardecristo.cl/publicaciones/)

Como grupo y en términos gruesos, estas veinte mil personas son en su mayoría, hombres (84,3%), su edad promedio es 46 años, el 95,6% vive solo y el promedio de permanencia en la calle es de 6,9 años. En la mayoría de los casos, la causa de su situación se explica en una acumulación de problemas, que se refuerzan unos con otros hasta alcanzar un punto de inflexión. No es trivial que en el 63,6% de los casos los conflictos con la familia sean el gatillante que explica la vida en la calle.

También es habitual que sea consecuencia de un cúmulo de adversidades en la infancia, adolescencia y/o adultez temprana. Un cuarto de las personas que vive en calle pasó en algún momento por el Sename, otras tantas han estado en recintos carcelarios y muchos en instituciones psiquiátricas.

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Subgerente de Contenidos y Gestión de Medios, Hogar de Cristo.