Más disparos a la multitud y más víctimas. Cuarenta días después del estallido de las manifestaciones por la muerte de Mahsa Amini, se produce otra masacre durante la conmemoración de Nika, de solo 16 años. Para la fiscalía de Teherán, se trató de un suicidio, pero la familia de la joven discute la versión oficial y el caso convierte a la adolescente en uno de los símbolos de la revuelta. Mientras tanto, Putin confirma su apoyo al régimen iraní.