Revista Mensaje N° 700: «Del estallido ‘social’ al ‘electoral’: La irrupción horizontal de los independientes»

Existen buenas razones para considerar que los constituyentes independientes electos más cercanos al estallido social corresponden a actores con capacidad de despliegue político y que cuentan con trayectoria y experiencia organizativa, además de sintonía ideológica.

Nicolás Rojas Pedemonte

13 julio, 2021, 1:00 pm
21 mins

La visión generalizada sobre el “estallido social” lo describe como una movilización sin liderazgos, sin estructura organizativa ni articulación ideológica. En efecto, tanto la idea de “estallido” o “revuelta” alude más a un alboroto o convulsión que a un sujeto colectivo desplegado política y estratégicamente: es decir, se descartó así su condición moderna y transformadora de “movimiento”.

Paradojalmente, hoy se sostiene que el reciente batatazo de los independientes en la elección de constituyentes es la expresión institucional electoral del “estallido social”. Incluso algunos le llaman “estallido electoral”. Si esta secuencia causal fuese cierta, ¿cómo es posible que un “espasmo”, “una pataleta” descabezada, de una “turba”, de “hordas”, se constituya en una real opción electoral y que además se imponga exitosamente?

Diversas “revueltas” en la historia han sido a la postre transformadoras e incluso revolucionarias. No obstante, la particularidad de este caso se expresa en que, un año y medio después, ni los actores ni los discursos de “la calle” han sido trastocados ni impostados; por el contrario, se han afianzado e incluso han permeado la política partidaria y a las élites.

Sin duda, es difícil hoy dimensionar las implicancias sociohistóricas del “estallido electoral”. Con todo, en este artículo serán abordadas críticamente dos ideas conservadoras arraigadas en el sentido común, en la élite y en la propia sociología política: primero, la supuesta incapacidad de “las masas” para darle sostenibilidad organizativa e ideológica a un movimiento de escala nacional y, luego, su aparente imposibilidad de desplegar un proyecto político propio con éxito en la arena electoral (1). No buscaré pronosticar cómo será la performance de los representantes de “la calle” en la Convención Constitucional. No obstante, cuestionar las caricaturas que abundan sobre ellos puede atenuar ciertas preconcepciones y desconfianzas ante estos nuevos actores(2).

El análisis más precipitado y prejuicioso del éxito de los independientes, y en particular de la Lista del Pueblo, atribuye a estos la misma desarticulación e inconsistencia política que se le imputó al movimiento de “el estallido”. Desde esta perspectiva tradicional, acostumbrada a la inercia partidaria, se levantan alertas y desconfianzas sobre un incierto cometido de los independientes en la Convención Constitucional, sobre una “amenaza populista”, sobre “el riesgo de confrontación” y una supuesta incapacidad política estratégica para la “construcción de alianzas”.

POSICIONES POLÍTICAS DE LOS CONSTITUYENTES

Mediante la revisión de los programas, posiciones y perfiles de los independientes se puede observar que no resaltan grandes excentricidades o posiciones ajenas tan distintas a las ya presentes en coaliciones o listas como Apruebo Dignidad (PC-FA) o la Lista del Apruebo (Ex Concertación). Así también, mediante un análisis estadístico desarrollado en base a las posiciones políticas de los constituyentes electos manifestadas en el ejercicio de Tu Match Constituyente del diario La Tercera (3), es posible identificar posiciones (los valores que se señalan en cada caso corresponden a una variación en la que los puntajes mayores se asocian a actores abiertamente de derecha y los menores, a actores de izquierda). Se identifica que, en promedio, la lista de Apruebo Dignidad es más distante ideológicamente de Vamos por Chile que los independientes (3). Concretamente, Apruebo Dignidad está, en promedio (-0,78 puntos en su posicionamiento ideológico), muchísimo más alejada de las posiciones de Vamos por Chile (1,62) que Independientes No Neutrales (0,19), e incluso más a la izquierda que la Lista del Pueblo (-0,60) y de los “Otros Independientes” (-0,33), aquellos externos a las dos listas independientes principales (INN y LDP). Si bien la mayor dispersión ideológica la manifiestan los “Otros Independientes” (desviación estándar de 0,77), es la Lista del Pueblo la que destaca por su homogeneidad ideológica, solo superada sutilmente por Vamos por Chile. La Lista del Pueblo –precisamente, aquella que se asocia a los discursos y actores del “estallido social”– es menos heterogénea ideológicamente que la lista del Frente Amplio junto al Partido Comunista (AD) y que la de la Ex Concertación (LA). En resumen, los independientes, y en particular la Lista del Pueblo, no son ni los más a la izquierda y ni los más dispersos en sus posiciones. Evidencia como esta no garantiza que los constituyentes tendrán exactamente estas posiciones en la Convención, pero, por cierto, cuestiona las caricaturas construidas en torno a ellos. Si fueran una “masa”, una “chusma inconsciente”, difícilmente tendrían estos índices de sintonía o articulación ideológica (4).

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Doctor en Sociología y director del Centro Vives de la U. Alberto Hurtado.