Marzo-abril, 1959: La convocatoria al Concilio Vaticano II

El papa Juan XXIII apenas había cumplido tres meses como pontífice cuando, hablando ante veinte cardenales en la Basílica de San Pablo Extramuros, el 25 de enero, anunció: “¡Venerables hermanos e hijos amados! Pronunciamos ante vosotros, temblando ciertamente de conmoción, pero al mismo tiempo con humilde resolución de propósito, el nombre y la propuesta de una doble celebración: un Sínodo Diocesano para Roma y un Concilio Ecuménico para la Iglesia universal”. La sorpresiva decisión es recogida en Mensaje.











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